Tecnociencia

Resuelven el misterio del eclipse de 500 días

Esta ilustración muestra las consecuencias de una colisión entre dos planetas gigantes. Lo que queda es un núcleo planetario caliente y fundido y una nube arremolinada y brillante de polvo y escombros. (Ilustración: Mark A. Garlick)

Unos astrónomos estaban observando una estrella joven (300 millones de años de edad) parecida al Sol cuando se dieron cuenta de algo extraño: el brillo de la estrella disminuyó repentina y significativamente. Un examen minucioso permitió descubrir que, justo antes de este descenso, la estrella mostró un repentino pico de luminosidad infrarroja.

 

El equipo de investigación descubrió que esta luminosidad duró unos mil días. Pero a los 2 años y medio de este acontecimiento, la estrella fue eclipsada inesperadamente por algo, lo que provocó una repentina caída de brillo. Este eclipse duró unos 500 días.

El equipo investigó más a fondo y descubrió que el culpable tanto del pico de luminosidad como del eclipse era una gigantesca nube incandescente de gas y polvo. ¿Cuál es el origen de la extraña nube?

El equipo, encabezado por Matthew Kenworthy, del Observatorio Astronómico de Leiden, dependiente de la Universidad de Leiden en los Países Bajos, ha llegado a la conclusión de que el origen de la nube fue una colisión cósmica entre dos planetas gigantes de ese sistema solar, uno de los cuales probablemente contenía hielo.

La masa de esos planetas era de entre varias masas terrestres y varias decenas.

Un choque de este tipo debe licuar completamente los dos planetas, dejando tras de sí un único núcleo fundido rodeado por una nube de gas, pedazos de roca y polvo.

Tras el choque, esta nube, que aún contenía los restos calientes y brillantes de la colisión, continuó orbitando alrededor de la estrella, desplazándose finalmente por delante de ella y eclipsándola.

Este estudio se ha realizado a partir de datos de archivo de la misión WISE de la NASA, ya finalizada, cuya nave sigue funcionando con el nombre de NEOWISE.

El estudio se titula “A planetary collision afterglow and transit of the resultant debris cloud”. Y se publicó en la revista académica Nature.

Fuente: NCYT de Amazings