Opinión

Restricciones a nuestra libertad…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

La pandemia a nivel global y no sólo en Ecuador, ha puesto a los derechos fundamentales del hombre como individuo y como sociedad, limitaciones y restricciones invocándose el bien común, el bien público, el beneficio de las mayorías, etcétera…

Por lo tanto, como nunca hemos aceptado frente al terror de muertes colectivas, morgues abarrotadas de cadáveres, cementerios con féretros apilados esperando un espacio, mientras maquinarias abrían desesperadas la tierra para sepultarlos, cuerpos entregados en fundas, sin identificación de que tal cuerpo era del familiar o deudo que lo reclamaba, asaltos a centros comerciales, comisariatos, centros de abastos, camiones de alimentos, encierros, en fin un panorama apocalíptico, jamás vívidos y simultáneamente transmitidos de manera Hollywoodense, por las redes, medios de comunicación, etcétera… como decía hemos aceptado sin reclamar, se limiten nuestros derechos individuales por el bien de todos…

Pero luego de casi dos años, de seguir casi viviendo una novela de terror y de cuentos, en dónde si hay ganadores multimillonarios, como son las empresas farmacéuticas, los delivery entre ellos Amazon a nivel mundial, las empresas navieras, el transporte salvó el aéreo, que por la paralización la gente dejó de usarlos y movilizarnos, las cadenas de alimentos que nunca pararon y nunca supe que cerraron porque su personal estuvo contagiado, raro pero así resulta… seguimos sumergidos en esta manipulación perversa y horrible, en este experimento inducido con crueldad y maldad desconocida, en nuevas olas, cepas y variantes, en dónde al parecer, una enorme mano negra, mueve los hilos de cómo quiere que nosotros el pueblo, nos movamos a su antojo…

Y es entonces que comienzan movimientos sociales y organizaciones, a despertarse poco a poco de este estado de somnolencia inducido, para exigir respuestas: cuánto valen las vacunas, porque no hay derecho a reclamar a los efectos colaterales, muertes que ocasionan estás experimentales vacunas, que ya vemos no inmunizan, apenas te protegen de que si te da el virus, los efectos no sean tan graves que te ocasionen la muerte, pero por supuesto si no has tenido una enfermedad preexistente, lo que sirve de argumento ahora, para que las empresas de seguro de vida y de salud, no paguen indemnizaciones y aumenten escandalosamente sus primas y limiten su coberturas.

Ante una falta evidente de ley expresa que regule está situación jamás vivida por nosotros los «babys boomer» (generación posterior a la X, nacida entre 1946 a 1964, durante la explosión demográfica post segunda Guerra mundial) hemos tenido los estados de excepción, antes «estado de emergencia», para limitar ciertos derechos garantías y libertades, producto de catástrofes naturales, estado de conmoción interna, guerras, durante ciertos periodos y vigilados en su cumplimiento por otras funciones del Estado, para evitar abusos, distorsiones, y hasta crímenes de estado invocando el Estadio de Excepción…

Por aquello nuestra Constitución, recoge toda una doctrina mundial en esta materia, luego de largos debates sometidos incluso a consulta popular.

Ahora nuestros sabios Asambleístas criollos, pretenden mediante un proyecto de ley orgánica, entregarle al Ministerio de Salud y al COE, facultades para limitar nuestros derechos, garantías y libertades, además con multas draconianas, porqué según ellos, alguien debe en nombre de nuestras vidas, evitar todo este caos y por lo tanto, los vacunados y los no vacunados, se deben someter, ceder sus libertades, dejar que te violen la inviolabilidad del domicilio, si así lo ordena el ministerio de salud, COE, o algún dictadorzuelo…

La norma suprema es la Constitución señores asambleístas, y ningún proyecto de ley orgánica, puede limitar, restringir, o modificar …