Opinión

Rendición de cuentas…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

La decisión política del Presidente Noboa Azin, de trasladar al Comando Conjunto de las FFAA y del Comando General de Policía, a la ciudad de Manta, resulta una decisión inapropiada, que más parece una especie de manotón de ahogado, frente al repunte del crimen organizado, en diferentes partes del país, asociados a los políticos corruptos, que pretenden crear el caos, desestabilizar, boicotear, crear pugnas de poderes, para evitar los verdaderos cambios estructurales que con urgencia necesita el Ecuador…

El COMACO que por sus siglas significa Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, siempre deben tener su sede y estar junto a la sede donde está el Presidente de la República. Y esa es una realidad e imperiosa necesidad, partiendo de que su máxima autoridad y comandante en Jefe, ante cualquier situación de emergencia, conflicto, catástrofe, revolución, etcétera, debe estar junto a quienes tienen el uso de las armas, la fuerza física legítima, siendo por lo tanto fundamental para garantizar, la estabilidad, la legalidad e inclusive la legitimidad del Gobierno…

Sucede en US. con el pentágono sede del comando de las Fuerzas Armadas de esa Nación en su capital en Washington, así como la mayoría de las naciones del mundo, el poder militar subordinado al poder político y al lado de él, siempre en un connubio indisoluble y supuestamente a perpetuidad…

Por aquello las estructuras de las Fuerzas, territorialmente se despliegan en diversas unidades y repartos, con diferentes denominaciones: divisiones, brigadas, compañías, los policías en distritos, circuitos, etcétera. En su organigrama, existen: el Estado mayor, operaciones, inteligencia, logística, comunicaciones, Finanzas, personal, etcétera, en donde existe una estructura piramidal, que poco a poco ha ido construyendo una adiposa estructura empresarial, donde se pierde la agilidad y la eficiencia, por rutinas propias de una burocracia que ahora utiliza uniformes…

La tragedia es que esa burocracia en el ámbito militar, es la que le ha quitado a la noble institución, la agilidad, eficacia y eficiencia, cuando en escenarios como el caso de una guerra o de conflictos, con una orden del comandante General, todos sus subordinados burócratas o soldados profesionales, como el resorte se deben disparar,  cumplir las órdenes y disposiciones de manera automática,  precisa….pues no hacerlo podría significar pérdidas de vidas humanas, derrotas, destrucción y la muerte.

En cada división, distrito, región o provincias , existen los diferentes Jefes zonales, que con su propia estructura similar a la del Comando General, recibe órdenes, y es responsable de lo que sucede bajo su mando. Si los resultados de su comando y gestión no son los exigidos por el Comando General, ese general o almirante, es calificado con malas notas y en su próximo ascenso es enviado a su casa, en obligatorio retiro, aunque igual le entregan medallas por los años de servicio, cuando las medallas deberían ser otorgadas por la excelencia y calidad de su gestión y mando, al frente de su unidad, compañía, división, reparto, etcétera.

Cuando hay una catástrofe, una guerra en x o y parte del territorio, se designa al Jefe del teatro de operaciones, responsable de lo que sucede y de la dirección de las operaciones, para neutralizar, mitigar o destruir las amenazas que alteran o perturban la paz, la seguridad y/o pongan en riesgo los intereses vitales de la Nación.

Así funcionan las Fuerzas de Seguridad en la paz y en la guerra, por eso se entrenan y capacitan, y en los diferentes grados deben ir ganando experiencias y nuevos conocimientos, que le permitan ampliar y luego decidir como dirigir y asumir responsabilidades, cuando estén en la situación de Comandantes Generales, actuar y tomar decisiones…

Estar en el mando es sinónimo de tomar decisiones, igual que lo deben hacer los Presidentes, por aquello la experiencia y el conocimiento son fundamentales, para conseguir el éxito y el bienestar de cualquier organización pequeña, mediana o nacional como es el dirigir una nación.

No EXIGIR por lo tanto rendición de cuentas y resultados, a los subordinados, en una situación de deterioro paulatino, de nuestra seguridad y soberanía, es el peor crimen y la mayor traición, que los mandos de una institución han permitido por desidia, cobardía, alcahuetería, debilidad…  las consecuencias de todo esto, ha sido la situación de deterioro de nuestra patria, por negligencia, impunidad y corrupción de todos: civiles y militares…

Ser garantes del orden constitucional, no significa caballeros, SÓLO evitar los golpes de  estado o dictaduras civiles, es ante todo, exigir comenzando con ellos, el cumplimiento cabal de sus obligaciones y competencias, para que todos actúen con ÉTICA, HONESTIDAD, cuidar de los recursos de la nación, su buen uso, etcétera, por aquello antes la presencia militar, era sinónimo de RESPETO y OBEDIENCIA, los corruptos se asustaban cuando los militares anunciaban iban a las aduanas, Petroecuador, eléctricas….

Lamentablemente por la corrupción, codicia y angurrientería de muchos Jefes, ese umbral ganado con el ejemplo se ha ido llenado de óxido y de negras manchas, que los soldados de honor que todavía deben quedar, deben REVELARSE para echar del templo militar y policial, a los malos elementos que han sido los culpables del deterioro institucional y de la debacle nacional.

Espero reflexiones ante este mensaje, a los corruptos y a los mediocres por supuesto que decirles las verdades los va a escandalizar, pero para los soldados de honor y verdaderos guerreros, que quieren nuevas hojas de gloria para su institución y para la patria toda, ésta es la oportunidad, de REBELARSE y exigir que las cosas se hagan como sólo los hombres y patriotas, lo tienen que hacer, inclusive entregando sus propias vidas en ese ideal.

Semper Fi.