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El refugio de Jesé Rodríguez

Desde su grave lesión de rodilla, en marzo de 2014, el canario no encuentra su mejor fútbol. En Las Palmas, donde jugará hasta final de la temporada, espera poder recuperar su mejor versión

ESPAÑA. El 17 de marzo de 2014, la prometedora carrera de Jesé se metía en un oscuro túnel del que tres años después aún no ha salido. Ese día, una fea entrada de Kolasinac rompía la rodilla derecha del canario. Era el partido de vuelta de octavos de la Champions entre Madrid y Schalke, y apenas se llevaban un par de minutos cuando el rudo central bosnio atropelló a Jesé en una jugada sin apenas peligro, con el canterano pegado a la línea de banda. Sus gritos de dolor aún resuenan en el Bernabéu. Rotura del ligamento cruzado, una de las lesiones más graves en la carrera de un futbolista.

Entonces, con 21 años recién cumplidos, era el jugador número doce de Ancelotti (8 goles y 6 asistencias en poco más de mil minutos de juego), y en un visto y no visto paso a ser el «culpable» de la no consecución del triplete: «Ganamos Champions y Copa, y si hubiéramos tenido a Jesé con nosotros también habríamos logrado la Liga», confiesa el técnico italiano cuando recuerda su primera temporada en el banquillo del Bernabéu.

Jesé tardó ocho meses en volver a un terreno de juego, pero en ningún momento se acercó a aquel dulce momento de forma en el que incluso llegó a pelearle la titularidad a Bale, y Del Bosque le tenía reservado un hueco para la selección absoluta. El futbolista canario perdió ese punto de potencia y velocidad que le convertía en un jugador especial. Su rendimiento no era malo, para nada, pero ya no marcaba la diferencia, como sí lo hacía antes de la lesión. Poco a poco fue perdiendo protagonismo y la salida de Ancelotti tampoco le ayudó. Benítez y Zidane le mimaron y arroparon, pero a la hora de la verdad no tenía cabida en el once. 25 millones de euros procedentes del PSG acabaron el pasado verano por sacarlo del Real Madrid.

Fue una apuesta personal de Unai Emery, convencido se volver a sacar al mejor Jesé, pero se equivocó. Nunca hubo feeling entre ambos y sobre el verde su presencia fue testimonial (dos goles en 368 minutos y solo tres titularidades). Fuera del fútbol, una vida con demasiadas portadas en el mundo del corazón tampoco le ayudaron a triunfar en la capital gala.

Con su gente

Con la llegada del mercado invernal, Las Palmas pensó en él para este segundo tramo de la temporada y Jesé, con acierto, supo que pasaba un tren que no debía dejar escapar. Por eso ha perdonado parte de su salario (2’8 millones netos anuales). Aparte del de su familia y amigos, en el club canario encontrará todo el cariño que necesita este buen futbolista de personalidad compleja. Cantante de reggaetón en sus ratos libres, Jesé tiene en su isla el sitio idóneo para volver a ser el que era. A veces hay que dar un paso para atrás para dar dos adelante. (ABC/LA NACIÓN)