Opinión

¡Reflejo de la sociedad!

Jorge Gallardo Moscoso / Guayaquil

 

 

Este jueves, la selección de fútbol de Ecuador jugará contra Argentina, tras una clasificación muy sufrida al empatar con México. De entre los ecos de este evento, uno se viralizó y captó la mayor atención: la pelea, sin golpes, entre los jugadores ecuatorianos Caicedo y Gruezo, por un asunto no aclarado pero zanjado con la frase, cito: «son cosas que pasan en el fútbol y se resuelven en el camerino». Ojalá así sea.

En el mismo ámbito, varios periodistas, comentaristas y analistas han comentado que a Ecuador «le toca bailar con la más fea». Ninguno recordó las palabras de un ex entrenador del combinado nacional, el «Bolillo» Gómez, quien solía decir que frente a los desafíos más difíciles se tiene la «posibilidad de bailar con la más bonita», refiriéndose en este caso a la actual campeona del mundo y de América.

Recientemente, una periodista extranjera, también artista y activista política, fue despojada de su visa ecuatoriana después de ultrajar y burlarse del himno nacional de Ecuador. Colegas y algunas entidades periodísticas han condenado la decisión del gobierno, invocando el respeto a la libertad de expresión y la falta de una ley específica sobre los símbolos patrios. Personalmente, discrepo con estas opiniones, pues todas las libertades tienen límites, aunque no estén explícitamente regulados por ley. Tal vez la revocación de la visa —una potestad exclusiva del país otorgante— no fue la mejor sanción; quizás hubiera sido más adecuado exigir disculpas públicas obligatorias, bien fiscalizadas y repetidas durante 30 días a través de todos los medios, convencionales y digitales, como escarmiento apropiado. Como se cita: «los símbolos ocupan un lugar central en la construcción de las naciones; representan los valores con los que los ciudadanos se identifican». Durante los días de tanto fútbol en América y Europa, al inicio de los partidos se entonan los himnos de los países rivales y quienes los transmiten en televisión a menudo comentan: «Nosotros también guardamos silencio por respeto a los países y sus habitantes».

Un diario nacional ha editorializado sobre lo que califica como «incivilizados», exigiendo sanciones. En Guayaquil, un grupo de mujeres se desnudó y bailó con movimientos eróticos en un lugar público y turístico, evento que el municipio no autorizó ni controló. Las estadísticas oficiales revelan decenas de miles de incidentes anuales relacionados con desórdenes callejeros, trifulcas y expresiones vulgares. ¿Merecen condena estos actos o debemos defenderlos en nombre de la libertad de expresión?

El gobierno del presidente Noboa ha anunciado la inclusión de las materias cívica y ética en la malla curricular, junto con desarrollo sostenible, educación socioemocional y educación vial. Esta decisión es acertada y debe complementarse con acciones sustanciales para mejorar la sociedad. De esta manera, se podrán evitar tantos eventos que solo reflejan la cruda realidad del país. Que nunca se pierdan las más nobles virtudes humanas.