Opinión

RAZONEMOS EL VOTO: ES FUNDAMENTAL

MSc. Brenda Mendoza Pimentel/Guayaquil.
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO

 

Votar por inercia partidista o por puro compromiso social es el deporte nacional más costoso que existe. Cada temporada electoral, los ciudadanos nos enfrentamos al sagrado deber de elegir el rumbo de nuestra ciudad, pero a menudo decidimos con la rigurosidad de quien escoge un equipo de fútbol o salda una deuda de gratitud con el primo del candidato. Pensar el voto con verdadera objetividad no es un lujo intelectual; es una necesidad de supervivencia urbana.

Hacer un análisis reflexivo implica desnudarse de fanatismos y entender que el asfalto no tiene ideología y los baches no discriminan por color político. ¿De qué sirve alinearse ciegamente con un partido si el transporte público sigue siendo un caos tercermundista? Es fascinante ver cómo defendemos a capa y espada a siglas partidistas que nos tratan como estadísticas, o cómo hipotecamos el futuro de los servicios básicos solo porque el candidato es «un buen tipo» o el amigo de un amigo que promete un puesto que nunca llegará.

Las promesas de campaña suelen ser poesía pura, pero la gestión de una ciudad requiere aritmética elemental. Votar con objetividad  significa auditar propuestas, exigir viabilidad técnica y, sobre todo, recordar que los políticos no necesitan más aplaudidores, necesitan supervisores. La próxima vez que esté frente a la urna, deje la lealtad de bar y el compadrazgo en la entrada. Su ciudad  merece un voto pensado con la cabeza, no un favor de fin de semana que terminaremos pagando todos durante los próximos cuatro años.