Ciencia

Ras y Erf, una relaciA?n complicada que cuestiona la medicina del futuro

A partir de los aA�os 70, los investigadores del cA?ncer, una enfermedad que era tan mortA�fera como incomprensible, comenzaron a vislumbrar sus secretos. CientA�ficos comoA�Harold VarmusA�descubrieron que muchos tumores son provocados por fallos genA�ticos dentro de cA�lulas normales y se pensA? que ese conocimiento ayudarA�a a controlar la enfermedad. En 1982, las alteraciones en los genes Ras fueron la primera mutaciA?n descrita en cA?ncer. Estos oncogenes son los mA?s frecuentes y estA?n detrA?s de algunos de los tumores con peor pronA?stico como los de pA?ncreas o pulmA?n. Entonces se pensA? que si era posible crear molA�culas que inhibiesen los genes mutados, la cura del cA?ncer serA�a posible, y ademA?s se reducirA�an los efectos secundarios de tratamientos como la quimioterapia.

En algunos casos, como el caso del imatinib, un fA?rmaco para tratar la leucemia mieloide crA?nica, la estrategia funcionA?. Sin embargo, con el tiempo se observA? que en muchos tumores habA�aA�gran cantidad de genes implicados, haciendo imposible detener su progresiA?n con un solo fA?rmaco. AdemA?s, la enfermedad mostrA? una capacidad enorme de adaptaciA?n.

Cuatro dA�cadas despuA�s, la bA?squeda continA?a y los genes Ras son uno de los objetivos mA?s interesantes en el desarrollo de nuevos fA?rmacos anticA?ncer, atrayendo miles de millones de euros. Los Institutos Nacionales de Salud de EE UU lanzaron inclusoA�a�?La iniciativa Rasa��A�para el estudio de estos genes que estA?n detrA?s del 30% de los tumores. Pese al interA�s y la inversiA?n, por ahora no se han podido desarrollar este tipo de medicamentos, porque las proteA�nas Ras son como una bola y no tienen esta especie de cavidades que tienen a veces estas molA�culas y sirven para encajar un fA?rmaco que bloquee su actividad.

Ahora, un trabajo liderado por A�scar FernA?ndez-Capetillo, del Centro Nacional de Investigaciones OncolA?gicas (CNIO), apunta a nuevas dificultades para desarrollar este tipo de terapias. EnA�un estudioA�publicado en la revistaA�Genes & Development, probaron a apagar los genes Ras en cA�lulas madre embrionarias para ver quA� sucedA�a. En principio, cuando desaparecA�an estos genes, que crean proteA�nas que incitan a las cA�lulas a crecer, se detenA�a su crecimiento. Lo mismo sucedA�a con teratomas, un tipo de tumores. Sin embargo, la situaciA?n cambiaba cuando tras la desactivaciA?n de Ras se desactivaba otro gen llamado Erf.

Cristina Mayor-Ruiz, primera firmante del estudio, habA�a observado que algunas cA�lulas tumorales eran capaces de crecer sin nutrientes si se eliminaba el gen Erf. Ese fue el origen del estudio y lo que les hizo poner a prueba la hipA?tesis de que la ausencia de Erf anulaba el efecto de la desapariciA?n de Ras como freno para la proliferaciA?n descontrolada de las cA�lulas y los tumores.

(El PaA�s)*