Opinión

Quiero volver a confiar

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

Fuimos criados con principios morales comunes:

Cuando éramos niños, madres, padres, profesores, abuelos, tíos, vecinos eran autoridades dignas de respeto y consideración.

Cuánto más próximos o más viejos, más afecto nos dieron.

Era inimaginable responder mal a los más ancianos, a maestros o autoridades. Había respeto

Confiábamos en los adultos porque todos eran padres, madres o familiares de todos los chicos de la calle, del barrio, de la ciudad.

Hoy tengo una tristeza infinita por todo lo que hemos perdido.

Por todo lo que mis nietos un día temerán.

Por el miedo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos y adultos.

¿Derechos humanos para animales?

¿Deberes ilimitados para ciudadanos honestos…?

¿Pagar las deudas es ser tonto?

¿Amnistía para los estafadores?

¿Los honestos son imbéciles?

¿No tomar ventaja es ser necio?

¿Qué pasó con nosotros?

Profesores maltratados en las aulas.

Comerciantes amenazados por traficantes,

Corruptos pavoneándose de su poder.

Rejas en nuestras ventanas y puertas.

Cada uno encerrado en su mundo

¿Qué valores son estos?

Coches que valen más que abrazos,

Teléfonos móviles en las mochilas de los recién salidos de los pañales.

Vale más un Armani que un diploma.

Vale más una pantalla gigante que una conversación.

Vale más parecer que ser

¿Cuándo fue que ser correcto desapareció o se hizo ridículo?

¡Quiero quitar las rejas de mi ventana para tocar las flores!

Quiero sentarme en el camino y tener la puerta abierta en las noches de verano.

Quiero la honestidad como motivo de orgullo.

Quiero volver a enorgullecerme de nuestros líderes políticos

Quiero la esperanza, la alegría, la confianza, la fe.

Quiero que la “palabra de hombre” vuelva a ser sinónimo de pensamiento.

Quiero el retorno de la verdadera vida, simple como la lluvia, limpia como un cielo de abril, leve como la brisa de la mañana.

Y definitivamente común, como yo o como tú.

¡Abajo el “TENER”!

¡Viva el “SER”!

Adoro un mundo simple y común.

Tener el amor, la caridad, la solidaridad como bases de la vida.

Me indigno delante de la corrupción, la falta de ética, de moral, de respeto…

Vamos a volver a ser “gente”,

Vamos a construir un mundo mejor, más justo,

Donde las personas respeten a las personas,

Con tolerancia, y sin permisividad.
¿Utopía? ¿No? ¿….Si?

¿Quién sabe?

Por lo menos, hagamos el intento…

Empecemos trasmitiendo algo de esto a nuestros hijos se lo merecen y nuestros nietos nos lo agradecerán.

Seguramente, a los amigos también les agradaría que seamos muchos los que pensemos así.

¡Seamos más!

Quiero volver a confiar

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