Opinión

Quieres paz, prepárate para la guerra…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

Está lectura no es para idiotas.

 

Regresaba de mis estudios en ciencias políticas, relaciones internacionales y en ciencias militares, luego de tres años en la República de Argentina, donde viví además una rica experiencia práctica en materia política, como la transición del Gobierno de Raúl Alfonsín al de Carlos Saúl Menen, de la Unión Cívica Radical al Justicialismo Peronismo, lo que además significó vivir la hiperinflación de aquella época, en donde fijar los precios de los productos era cuestión sólo de horas, porque la devaluación del Austral empobreció a todos aquellos que dependían de la moneda local, versus aquellos que como yo, teníamos algunos dólares, y créanme viví unos de mis mejores años en esa hermosa y muy querida Nación: Argentina…

Durante dos años, tanto en la Escuela Superior de Guerra, así como en la Escuela de Defensa, estudié Estrategia, Inteligencia Estratégica, Seguridad Nacional, cuyos pensum académicos, no eran sólo esas materias específicamente, comprendían estudios de Geopolítica, Economía Política, Historia mundial, de las Guerras Mundiales y las grandes Revoluciones y procesos de independencias de grandes naciones y pueblos, por supuesto el caso de las Malvinas y las causas de la derrota, etcétera, etcétera…

Han pasado más de treinta años de aquella extraordinaria experiencia, y el mundo ya comenzaba a vivir la transnacionalización del negocio de las drogas, y como las grandes potencias indirectamente creaban paraísos fiscales, para recibir esas enormes masas de dinero, ponerlas luego en circulación ganando intereses ellos, mientras los depositantes solo tenían las garantías de que sus dineros serian intocables e inembargables y de un sigilo impenetrable…

Estudiábamos por ejemplo que el Reino Unido, ha sido desde su época imperial, el mayor país rentista del mundo, y su sistema financiero lo llevo a manejar desde la época del cuerno de oro, donde desde Hong Kong se manejó todo el negocio ilícito del opio, heroína y otras drogas, y ahora desde las Bahamas y otros territorios…como los grandes paraísos fiscales de lavado y de depósito, de los principales atracos producto de la corrupción mundial…

Es decir, el negocio de las drogas es tanto o mejor que el de las ventas de armas, en donde sin lugar a dudas las grandes potencias mundiales, que nos hablan de paz, equidad, respeto a los derechos humanos, libertad, igualdad, han sido y seguirán siendo los «perros de las guerras’, porque se alimentan de la muerte, que es la única victoriosa y vencedora de cualquier guerra…

En 1991 me incorporo a la Academia de Guerra Naval, a petición de dos grandes amigos: los Contralmirantes Yessid Jaramillo y de Carlos Gálvez Cortés, luego de prestar mis servicios como asesor político y estratégico en el Comando Conjunto, cuyo Jefe en aquella época fue el Almirante Hugo Unda Aguirre, fueron el espacio académico y de oportunidad, para transmitir aquello que para mí era una obligación hacerlo, los conocimientos adquiridos para que los miembros de mis Fuerzas Armadas también los conozcan, profundicen y los digieran…

Seguramente y esta ha sido mi reflexión en los últimos años, mi intención pudo ser muy buena, pero quizás nunca fui el excelente profesor que me hubiera gustado ser, para que mis alumnos los futuros Almirantes y Generales, se preparen y hubiesen estado alerta, frente a lo que en aquella época ya era considerado en la región y en el mundo, como una amenaza, una hipótesis de conflicto, y posiblemente hasta una hipótesis de guerra: el narcotráfico y el terrorismo.

Mi gran énfasis en las charlas intentaba advertir, que el servicio de inteligencia, su fortalecimiento como ojos y oídos de nuestra institución Fuerzas Armadas y de todo el Estado, debía ser el corazón y el cerebro capaz de advertir y encender las alarmas, de cualquier amenaza que pongan en riesgos los objetivos nacionales permanentes y los intereses vitales de la nación, referidos a esas dos amenazas.

Con el tiempo comprendí, que mi entusiasmo y preocupación, para nada fue parte de la agenda de la sabiduría del alto mando naval y de ese oráculo que han sido los Consejos de Almirantes y de Generales, quienes al ingresar recibían la unción de sabios ad eternum, por haber alcanzado estrellas en las palas doradas propias de tan altos y jerárquicos cargos, designados a estrategas, guerreros y patriotas soldados, de todos los Ejércitos y Fuerzas Armadas del mundo…

Ser un General o un Almirante, significa además de tener una alta posición jerárquica, tener un liderazgo estratégico, estar capacitados para planificar operaciones militares, tomar decisiones tácticas importantes, liderar las fuerzas bajo su mando. Sus experiencias y conocimientos son fundamentales para el éxito y las misiones en materia de Seguridad Nacional…

Intenté por lo tanto desde mi humilde posición de instructor principal de materias como Seguridad Nacional, Negociación y manejo de crisis, análisis y planificación de Defensa, Ciencias políticas y Relaciones internacionales, dar lo mejor de mí, sin egoísmo, limitaciones, más de lo que yo pudiera entregar. Siempre intenté vender la idea de que solo era un facilitador, y que les entregaba a los verdaderos pensadores de la estrategia, para que cada quien saque lo mejor de estos pensadores, lo procesen y haga en ellos otros pensadores capaces de aplicar a nuestra realidad, la nueva visión que les permita tener una apreciación estratégica y planifiquen por tanto que hacer, etcétera, etcétera.

La hipótesis de guerra rojo-azul, hasta luego del conflicto del Cenepa de 1995, ocupaba la mente de este alto oráculo de sabios, cualquier otra amenaza como las drogas o el terrorismo, al parecer era un tema para un nivel inferior, para la policía, no era una amenaza que preocupe a la seguridad nacional, pese a que nuestros vecinos, vivían problemas gravísimos con guerrilleros, terroristas y ambos: Colombia y Perú más Bolivia, eran los principales productores de coca del mundo, y México comenzaba a meter sus garras, para convertirse en el principal proveedor de drogas al mercado de US.

Lo que me pasó, me siguió pasando luego y luego, nadie quiso hacerme caso, comencé a escribir y exponer mis ideas por este medio, si leen mis primeros escritos, estos han tenido la maldita certeza de convertirse en hechos ciertos, que se pudieron evitar.

Han pasado los años y la escarcha del tiempo, ha comenzado a dejar sus huellas en mi frágil memoria, por aquello mucho de lo que aprendí apenas han quedado recuerdos, el otro día buscando entre mis papeles y apuntes encontré mis notas de clase, y volvieron muchos de esas clases de mis profesores ya fallecidos…frágil memoria que te llevas lo mejor de nuestras mentes, y conviertes en vacío y oscuros espacios, aquello que antes fue toda una fuente de luz y de ideas.

Mil disculpas por dejarme llevar en mis reflexiones y recuerdos, hoy tenemos si queremos ganar esta guerra, exigir que al frente vayan líderes con conocimiento de que se debe y se tiene que hacer. Al buen entendedor pocas palabras, mi buen amigo Jaime Chiriboga muy amigo de la familia Noboa, me dice y escribe que mis comentarios no están ayudando a Daniel Noboa, que lo estoy criticando, quizás tantas muertes y violencia innecesaria me están haciendo perder objetividad Jaime, he perdido el olfato, quizás el de la prudencia, como dirían algunos equivocadamente no soy muy diplomático, soy muy frontal, perdóname joven Presidente, y todos aquellos que pude ofender con mis escritos, ustedes son los genios, ustedes los elegidos, los ungidos, he sido muy atrevido, insolente, soy un estúpido, necio, yo no sé ustedes saben, soy humano, y por Dios yo sí quiero ser el equivocado, el que quiera entender que entienda…

Semper Fi.