Opinión

Quién siembra viento, cosecha tempestades y hasta huracanes…

Dr. Jorge Norero González / Guayaquil

Palabras finales que utilizó Jaime José Nebot, para contestar las declaraciones del presidente Guillermo Lasso Mendoza.

Con toda seguridad, quién nada debe, nada teme, si lo aseverado por el presidente, apenas es una simple coincidencia, en los tiempos y discursos con el prófugo del ático, y que nada tiene que coincidir con Iza, pues sus declaraciones nos tranquilizan, y en buena hora que así sea, porque en verdad hubiera significado un triste final, para una larga carrera política y de servicio, terminar como conspirador, mafioso, golpista y chiflado.

Vivimos tiempos difíciles, debemos todos, bajar el nivel de nuestras pocas testosteronas que quedan, para dedicar con lucidez y energía, todo el esfuerzo en combatir a los enemigos del Estado y la democracia.

La inseguridad no es obra ni responsabilidad de este gobierno, que apenas ingresa a su quinto mes de estar en funciones, en dónde la vacunación sigue siendo prioridad y fundamental…

Parte de la violencia y de la inseguridad, tiene su caldo de cultivo, en la difíciles condiciones económicas y pobreza de millones de ecuatorianos, de ahí la urgencia de generar empleos, estabilizar la economía, generar desarrollo, atraer inversiones.

Estoy seguro, que la declaración del Presidente, de recuperar el control no solo de las cárceles, sino también de liberar al Ecuador de las garras del narcoterrorismo, será una dura y tenaz conquista, hasta dominar a todos aquellos que pretendan desconocer la autoridad, y someterse al orden constituido y legítimo, de manera qué, Jaime José y todos los miembros de su partido, están obligados por el pueblo y la historia, a participar y apoyar en todo aquello que contribuya al Bien Común y el bienestar de todos los ecuatorianos.

La soberbia, la necedad, la arrogancia y la vanidad son condiciones propias de los imbéciles, que, en algún fugaz momento de su existencia, creyeron poseer gloria y poder, no creo que ni Jaime José ni Guillermo Santiago, han llegado a esos niveles de pequeñez humana.

Del prófugo prefiero ya no opinar, pues tomarlo en cuenta y ubicarlo como actor importante y fundamental en estos momentos, significaría que, como Nación, estamos condenados a la desgracia y la fatalidad, lo que no puedo aceptar.
Del señor Iza, solo diré, que piense y medite bien sus declaraciones y pasos, camina usted sobre vidrios, y desafiar impunemente a la suerte, puede significar un triste y penoso final.

Hay que trabajar, rectificar y seguir dialogando para encontrar entre todos las soluciones, consensos y la victoria.
Invito a los pastores de todas las iglesias, propongan una mesa del encuentro, para sincerar a todos quienes pueden y deben ayudar en la tarea de cambiar y recuperar la Patria y sus instituciones, de corruptos, ineptos y cínicos, deben sentarse y dejar a un lado sus mezquinos intereses, para por lo menos escribir para la historia, que si hubo un momento en que fue lúcida y grande la clase dirigente…

Semper Fi.