Opinión

¿Quién jodió a la Romo?

XAVIER FLORES AGUIRRE
Derecho, política, historia and random (that’s not whatever)

 

Hoy se llevó a cabo, en un Pleno virtual de la Asamblea Nacional, el juicio político contra la Ministra de Gobierno María Paula Romo. El resultado fue su censura, decidida por 104 votos a favor, 18 votos en contra y 12 abstenciones. Esto resulta un punto de ruptura en su carrera política: nunca más podrá ella decirse de izquierda y defensora de derechos humanos, tras haber sido un rabioso bulldog de la derecha y una ardua defensora de la razón de Estado. La pregunta de rigor, entonces, es la siguiente:

¿Quién jodió a la Romo?

R: Fue Romo quien jodió a la Romo. Romo mutó: cuando inició el ejercicio de su cargo de Ministra de Gobierno, ella anunció que los supuestos ejes de su actuación serían ‘los delitos sexuales contra niños en los centros educativos, los delitos de violencia contra las mujeres, los desaparecidos y la seguridad vial’. Poco tiempo después, el poder se engulló sus buenas intenciones y vomitó a un monstruo. Romo mutó de defensora de los derechos humanos a una autoridad que le habla a la población con una muralla de policías a sus espaldas, que difunde los nombres de quienes la ‘atacan’ y que implica que estos ‘ataques’ a ella son un ataque a la institución policial. Mutó de defensora de los derechos humanos a una versión algo femenina de Robocop.

Creo que está registrado el momento en que todo se pudrió. Fue cuando el Pocho Harb le impuso a la Ministra de Gobierno un test de Litmus sobre la violencia policial (v. ‘La leyenda de Pochorromo’). Si Romo se situaba en desacuerdo con el Pocho, habría refrendado su defensa de los derechos humanos; si Romo se manifestaba de acuerdo con el Pocho, refrendaba la brutalidad policial. Romo incluso pudo renunciar y salir con la frente en alto, pero el poder es una droga poderosa y optó por la segunda alternativa y, desde entonces, Romo se lanzó en tobogán a la ardua defensa del poder de Estado, incluida su ruindad.

Así, tras el test del Pocho se acabó la académica, se esfumó la defensora de los derechos humanos. Se jodió la Romo (o debo decir: la Pochorromo), pero porque se dio jodiendo ella misma en el curso de su ejercicio del máximo poder (Moreno ni pincha ni corta) durante el gobierno más impopular y canalla de la historia reciente, o acaso de toda la historia republicana de este paisito.

Y ella podrá decir que la jodió la política, pero es que la política, en este caso, fue su reflejo.