Opinión

¿Quién causa tanta alegría?

María Verónica Vernaza G./ Guayaquil

 

Todo buen católico sabe la respuesta a esta interrogante, ya que es un grito que se ha popularizado en los últimos años. Luego de la pregunta, no queda otra que declarar a viva voz: “La Inmaculada Concepción de María”, fiesta que celebramos cada 8 de diciembre, 9 meses antes de la fiesta de su nacimiento, el 8 de septiembre.

¿Pero qué festejamos? Aunque María fue concebida de la misma forma que todo mortal, ella fue preservada del pecado original, gracias a su hijo Jesús, es decir, está libre de la culpa de nuestros primeros padres, aunque comparte con nosotros la misma naturaleza y eso la convierte en un ser humano como fuimos pensados desde el inicio de la creación, pura y sin mancha.

Aunque esta celebración es una de las más antiguas de la Iglesia Católica, pues data del siglo V, recién en 1854 fue proclamado como dogma por el beato papa Pio IX, en la Bula Ineffabilis Deus. Es interesante leer en la bula que el Santo Padre hace referencias al Concilio de Trento y a anteriores papas como Alejando VII, Sixto IV, Paulo V y Gregorio XV, ya que como suele pasar, lo que se declara es simplemente el sentir del pueblo cristiano, basado en tradiciones y decretos precedentes para que una doctrina no pierda su valor.

También llama la atención que este dogma, a pesar de estar presente en los corazones de los feligreses, fue minuciosamente estudiado, ya que el papa había elaborado previamente una carta encíclica con fecha del 2 de febrero del 1849 donde se les pedía a los obispos de todo el mundo declarar por escrito la devoción de sus fieles.

Leemos en la bula que María fue amada por Dios “por encima de todas las criaturas… muy por encima de todos los ángeles y santos… (y) fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano”.

Este día está íntimamente relacionada con las apariciones de la Virgen de Lourdes en 1858. Una pastorcita de 14 años llamada Bernadette Soubirous vio durante seis meses a una bella mujer en una gruta. Ella le pedía realizar procesiones y que se le construyera una capilla en su honor. Al pasar dicha solicitud a su párroco, éste preguntó: “pero ¿en honor de quién?” Es así que el 25 de marzo la Virgen le declara: “Yo soy la Inmaculada Concepción”, un poco más de tres años después de la proclamación del dogma.

Celebramos a Santa María en muchas fechas a lo largo del año, comenzando con el 1ro de enero en la Solemnidad de María Madre de Dios y es lindo terminar el año nuevamente recordándola. Entre los países Latinoamericanos, Panamá festeja a las madres justamente el 8 de diciembre, un día religioso íntimamente relacionado con la mujer más importante de la humanidad.