Opinión

Queridos compatriotas y hermanos

Leonardo Escobar Bravo/Guayaquil
Ci. 0900438540

Les hablo en este domingo de Familia con mi mente y corazón palpitante junto a ustedes hombres y mujeres del campo, de mi verde campiña, del agro, de la pradera, de mi ciudad.

Les hablo con mi fe en Dios que nos ha dado tanto: Los hijos y la vida, para seguir soñando juntos con la felicidad a la que tenemos derecho.

La mano siempre abierta de amigos y de hermanos, que encallecidas por el trabajo y bañadas tantas veces con nuestras lágrimas y sudor, amasamos el pan de vuestras mesas, mitigamos vuestra sed, y calmamos vuestra hambre.

Dios nos permite seguir luchando y soñando por una nueva Patria que nos devuelva la fe, la esperanza, la salud, la vida, la dignidad de campesinos, agricultores, cholos, montubios, indígenas mestizos, afroecuatorianos, jóvenes y ancianos, con el derecho a sentarnos en la misma mesa como hermanos que somos.

Volver la mirada al campo, es volver a mirar el rostro de Dios en aquellos que han dignificado la tierra, la han cuidado con amor, la han hecho próspera y fecunda, para que nunca nos falte el alimento diario.

Entonces: Como no creer en Dios, en ustedes, en el campo y la ciudad, en el poncho y en el terno, en la guayabera y en el anaco, en la ternura de vuestros niños, en el coraje de nuestros jóvenes y en la sabiduría de nuestros mayores.

En la lucha de ahora, en la esperanza del mañana, en la certeza de un nuevo amanecer, caminemos juntos al encuentro de ya sembrar el petróleo, en siembra agropecuaria.

Es tiempo de agricultores

Les extiendo mi mano…

VOLVAMOS LA MIRADA AL CAMPO