Opinión

Querida hija:

Dr. Miguel Palacios Frugone/Guayaquil

 

 

Hay momentos en que conscientemente sabes que tu camino está por concluir.

El sentido de mi vivir has sido tú.

Todo lo que he hecho, planeado o conseguido ha sido para ti.

No puedo respirar sin tu respiro.

No hay lugar de mi pensamiento en que tu imagen no haya estado.

Todo lo que hice y no hice, fue por ti.

Cuando llegaste a este mundo cambiaste mi mundo.

Desde ese día has sido la razón de mi vivir.

Eres la prueba de que existe Dios.

Los dos siempre hemos sido uno; todo lo que convivimos fue hecho para que estés mejor de lo que estabas antes de hacerlo.

Me has brindado tanto amor…

Ni siquiera puedes imaginarte lo feliz que me has hecho.

Tu presencia en mi existencia ha sido la causa imprescindible para logar mis metas.

Todo ha sido concebido para tu felicidad.

Ahora que tienes tus propios amores, veo como los amas y me regocijo de satisfacción.

Me haces pensar que lo que hice contigo, es lo mismo que haces con los tuyos.

La vida es tan efímera; el tiempo tan corto.

Mi estadía en este plano ha sido maravillosa gracias a ti.

Todo lo que hice tiene sentido si tuvo sentido para ti.

Ahora más que nunca te siento dentro de mí.

Lo que me falte recorrer, solo es un pequeño tiempo para concluir.

Es imprescindible que sepas cuanto te adoro.

Has sido mi mayor logro; mi más grande tesoro.

Comprende que lo escrito solo es un pequeño intento que jamás alcanzará a expresar lo que siento por ti.

Eres el mayor regalo de Dios; la razón de mi existir.

Ahora que me vaya, necesito que sepas cuanto te amo hija mía.