Tecnociencia

Quemaduras: un accidente bastante común que puede ser muy grave

Desde salpicaduras de aceite a roces con la plancha, hay muchas ocasiones en las que se puede lesionar la piel

ESPAÑA. A todos nos ha pasado alguna vez: Agua hirviendo o aceite que salta, roce con la plancha y ¡quemadura! una de las lesiones cutáneas más dolorosas y que más hay que cuidar.

Desde la clínica de la Universidad de Navarra explican que las quemaduras son «accidentes muy frecuentes que afectan en el 70% de los casos a niños menores de 4 años».

Irene Palacios, dermátologa de esta clínica, cuenta cómo distinguir este tipo de lesiones por su gravedad: «Las de primer grado se caracterizan por enrojecimiento de la piel y posterior descamación, y en ellas se ve afectada la parte superficial de la piel (epidermis). Los síntomas acompañantes pueden ser dolor y picor, pero no se afecta la sensibilidad. Las quemaduras de segundo grado afectan ya a la dermis y, por tanto, son más profundas que las anteriores. Suelen cursar con ampollas y en los casos más profundos, dar lugar a una pérdida de sensibilidad y disminución de la sudoración por afectación de las glándulas sudoríparas. Pueden dejar cicatriz, y cuanto más profunda es la quemadura, mayor es el riesgo de que quede marca. Las quemaduras de tercer grado afectan a todo el espesor cutáneo».

En el caso de estas últimas hay que tener muchísimo cuidado. Desde la clínica de la Universidad de Navarra recalcan los pasos a seguir: «no retire los restos de ropa, no se deben romper las ampollas que aparezcan. No aplicar pomadas. Lo más adecuado es lavar la zona con abundante agua fría durante 5-10 minutos y, después, envolver la zona o a la persona, si las quemaduras son muy extensas, con una sábana limpia o vendaje estéril humedecidos con agua o suero. Acudir inmediatamente a un centro hospitalario. Durante el traslado, vigile constantemente el nivel de consciencia, la respiración y el pulso de la persona afectada.

Tratamiento en casa

La doctora afirma que lo primero que hay que hacer cuando se produce la quemadura es «no perder los nervios» y que el tratamiento inmediato «va a depender del tipo de quemadura, ya que no es lo mismo una quemadura solar que una quemadura química o una térmica.»

En el hogar, la cocina es, quizá, uno de los lugares más peligrosos. Escaldarse con agua hirviendo es bastante frecuente, accidente que tiene el peligro añadido de que se puede pegar la ropa. Palacios apunta lo que hay que hacer en este caso: «Si cae agua hirviendo sobre la piel es recomendable aplicar agua fría durante al menos 20 minutos para intentar disminuir el daño térmico local. Si la ropa permanece pegada tras haber mojado la zona durante este tiempo, es aconsejable que acuda a su consultorio médico más cercano o a urgencias, ya que puede indicar que la quemadura es profunda y existe un mayor riesgo de sobreinfección y complicaciones».

Quemarse con el fuego o con la plancha es otro de incidentes más corrientes. En el caso de que se forme ampolla en la quemadura y esta se abra, la especialista recomienda «añadir una crema antibiótica para prevenir la sobreinfección. Sin embargo, la última decisión sobre este tratamiento la tendrá su médico, que de prescribirá lo más adecuado en función del tipo de lesión que presente».

…y con buen tiempo, las de sol…

«En el caso de las quemaduras provocadas por el sol, —señala la facultativa— si son leves, pueden tratarse con un corticoide tópico de mediana potencia, así como con aplicación de vendajes fríos y húmedos. Puede administrarse algún antiinflamatorio (AINE) tipo ibuprofeno o indometacina, aunque en estos casos es recomendable que consulte con su médico. Si existe sobreinfección será necesario tratamiento antibiótico tópico y oral. Se recomiendan también cremas hidratantes, aunque es preferible emplear las de composición más sencilla, sin perfumes ni determinados conservantes. En casos más graves puede ser necesaria atención médica para rehidratación o control de posibles infecciones». (ABC/LA NACIÓN)