Opinión

QUEDAMOS EMPATES

POR: ERNESTO VERNAZA TRUJILLO/Guayaquil

 

México arrancó primero con gol de camerino y en posición adelantada otorgando protección y luego asilo diplomático a un delincuente común con el cuento de ser un perseguido político.

Ecuador debió esperar paciente para igualar las cosas con ayuda de las fuerzas del orden, quienes entraron al estadio y a la fuerza lograron hacer justicia en el marcador, llevándose el balón

El asilado rompió la piñata de los delitos comunes, se adueñó de los caramelos, se robó un adorno de la sala y se llevó la bicicleta del garaje. Robó todo lo que pudo.

México no debió darle asilo a un condenado en dos ocasiones a 8 y a 6 años de prisión. Pero Ecuador… no debía haber ingresado a la embajada para apresarlo.

Es decir, quedamos empates.

Los desempates deportivos tienen su manera de dirimirse, no así los que ocurren entre la moral y la ley. De ello trata los casos metástasis, purga y otros donde los jueces amparados en derecho resolvían de modo deshonesto.

Daniel escogió la moral.

La vida privada es parecida a las relaciones de los estados; la traición se suele pagar con traición, la mentira con mentira, la infidelidad con infidelidad, el golpe con golpe y así ad infinitum.

En diplomacia los desempates se producen con frases huecas y sonoras, expresiones comunes y afirmaciones etéreas dichas con animo de hacer las paces. Ya Demóstenes Obrador con la hipocresía que caracteriza a los delincuentes del siglo XXI dijo que apoya al pueblo y al gobierno del Ecuador, dando ocasión a que consideremos que el empate ha sido aceptado.

Los medios de comunicación especialistas en buscar opinión sesgada, han tratado de convencernos que Ecuador hizo muy mal empatando con trampa. Es decir, era preferible que el sentenciado prófugo obtenga impunidad con el cuento de la soberanía mexicana, a que el gobierno haga respetar la justicia que es pilar en todo estado de derecho. Caso Duarte segunda temporada.

La Convención de Caracas es clara en los límites que tiene el asilo diplomático señalando que no es lícito conceder asilo a personas que al tiempo de solicitarlo se encuentren inculpadas o procesadas ante tribunales ordinarios competentes y por delitos comunes. La soberanía de un estado no reside solo en su territorio sino también en su justicia. México violó nuestra soberana justicia.

Todos los corruptos se auto proclaman perseguidos políticos. A ningún periodista se le ha ocurrido buscar la definición obtenida de convenios internacionales, se las digo: son aquellas personas perseguidas o que temen ser perseguidas debido a sus opiniones políticas, actividad política o afiliaciones a grupos políticos. Nadie los persigue por sus ideas, se los persigue por ladrones de fondos públicos y se refugian México.

La ley y la ética están relacionadas, reflejan valores y adecúan el comportamiento, pero no siempre coinciden. La impunidad que es ausencia de castigo, constituye una inmoralidad, a la que nos habían acostumbrado jueces, fiscales y asambleístas, herencia de un narco partido político, que les dio aliento para seguir cometiendo esos crímenes.