Opinión

Que vivan las madres.

Jorge Norero González/Guayaquil

 

Parir, ese acto biológico generalmente exclusivo de todos los seres biológicos femeninos no convierte necesariamente a sus actores en madres.

Ser madre, además, en el segmento exclusivo de los seres humanos, implica además de parir un hijo, un producto, otro ser humano, significa la difícil tarea de ser las responsables de la continuidad de la existencia de nosotros los seres humanos.

En esa tarea dispuesta por el Gran Arquitecto del Universo, (DIOS) les asigna la suprema tarea, de transmitir toda la herencia acumulada por siglos en el ADN, Por aquello, toda la evolución humana se condensa en el cigoto, que contiene la información genética del futuro bebé.

Educar, cuidar, proteger, alimentar, y estar siempre pendientes hasta el final de sus días, de esos sus hijos, sólo es posible por el supremo acto de amor, que tienen las mayorías de madres por sus hijos…

Ser gratos y reconocer está noble tarea, es una obligación diaria, para quien, durante toda su vida, lo da todo sin esperar más que por lo menos, tengamos respeto, admiración y con amor paguemos, sus interminables horas de atención, cuidados y muestras también de ternura, cariño y pasión.

Por todas aquellas madres, levantó mi copa y les expreso mi profundo agradecimiento y sinceras felicitaciones. Nadie pese a toda la tecnología actual, podrá suplir la perfecta maquinaria biológica que constituye ser mujer y su misión en la creación humana.

No encuentro más palabras para describir y expresar lo que siento por las madres, por las mujeres, porque muchas de ellas sin haber parido, tomaron a su cargo muchos bebés abandonados, adoptaron hijos huérfanos, sobrinos, nietos, extraños, por el fallecimiento de sus madres biológicas, y resultaron ser extraordinarias madres ejemplares, pues llevan en sus genes implícito, el amor y la ternura por los bebés, y la irrenunciable tarea de educar, proteger y amar sin condición…

Gracias interminables, gracias a todas las madres, que renuncian inclusive a su libertad, cargos, etcétera, por el privilegio de ser madres, en una hora de la humanidad, en que ser madre es un acto que podría incluso desaparecer, lo que sería la causa inevitable de nuestra extinción.

Bendiciones a todas las madres: a mi madre, esposa, hermanas, nueras, cuñadas, sobrinas, primas, familiares y amigas, que Dios las siga bendiciendo, otorgándoles eternamente, el justo premio y recompensas a su misión e importantísimo rol.

Semper Fi.