Opinión

¿Qué pasó con el Celam?

Celam: Conferencia Episcopal (de la Iglesia Católica) de Latinoamérica (y del Caribe). Es la institución que reúne a las 22 conferencias de obispos católicos del continente. Pero, ¿qué pasó con ella?

Este organismo fundamental de la iglesia de nuestro continente tomó la decisión de reunirse cada 10 años. Su fidelidad al propósito de reunión ha sido relativa; pero los tres últimos papas – y sobre todo Juan Pablo II – han sido poco fieles al cronograma, anunciado en Río de Janeiro, Brasil, en 1955.

En realidad, de conferencia a conferencia la continuidad histórica ha oscilado cada vez entre los 11 y los 15 años. Las circunstancias concretas de la historia forman frecuentemente un inconveniente considerable. La práctica común de la centralización romana es un dato constante: no favorece el propósito de “reestructuración desde la sinodalidad” (Francisco I); es decir, desde la particularidad de cada iglesia y cada conferencia episcopal.

Este dato, así como el alineamiento político y teológico francamente a la derecha, casi en todas las iglesias, no han impedido que las reuniones y sus trabajos hayan marcado hitos en la historia reciente de la Iglesia Católica continental. Lo confirman las opciones pastorales que nacieron en Río de Janeiro, y sobre todo Medellín (1968) y Puebla (1979).

Hasta el día de hoy, “Medellín” sigue siendo la fiesta por excelencia, marcando los límites positivos de la capacidad creativa latinoamericana; mientras que Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007) no dejan de suscitar resquemores y escepticismos.

La reunión brasileña de Aparecida dejó mucho que desear, y hasta pareciera frenar el interés por una conferencia siguiente.

Además, planificar, evaluar, armonizar las tareas de la evangelización entre todos los obispos del subcontinente no es un oficio liviano. Por eso, fue nombrada una comisión de 8 obispos (¡un G-8 latinoamericano!) destinada a preparar la reforma del Celam.

Urge una especie de “conversión pastoral” de parte de los obispos latinos. Con esta condición se podría dar una VIª Conferencia General: “para ser voz profética en medio de tantas situaciones problemáticas”, dice el G-8. Lo esperamos.