Opinión

Que les vaya bonito y se esperan cambios

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

El  sábado 1 de agosto del 2015, la ciudad tendrá un cambio importante en su movimiento cotidiano, una vez  que el Municipio de Guayaquil asuma la competencia del Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial en forma completa, luego de que desde septiembre del año pasado lo había hecho sólo en la Revisión y Matriculación.

Desde 1948, fecha en que se fundó la Comisión de Tránsito del Guayas, por iniciativa del gobierno de ese ilustre guayaquileño, don Carlos Julio Arosemena Tola, y ha pedido de un grupo de ciudadanos preocupados por el tránsito en la Provincia, que ya era necesario regularlo, la Institución   fue objeto de una serie de cambios de los que hemos sido testigos  quienes nacimos en Guayaquil y  ya frisamos la madures de la edad.

Cuando se cuenta la historia de la atora ejemplar Institución, nadie podrá olvidar el respeto que se tenía para quienes habían sido designados por sus méritos para dirigirla no sólo como Director Ejecutivo, sino de desde el cargo de Jefe de Tránsito, no se diga   de la selección que se realizaba del personal que luego se desenvolvería   en las diferentes calles y vías,  regulado y dirigiendo el tránsito; además colaboraban en la seguridad de la ciudad, por ser un elemento que estaba debidamente armado.

 La ciudadanía le expresaba su cariño de diferentes formas, principalmente los días festivos, de navidad y año nuevo. Eran otros tiempos, cuando aún predominaba el respeto por aquellas instituciones fundadas por los guayaquileños, manejadas por guayaquileños, que las hacían grandes y respetables a nivel de todo el país.

Con el transcurso del tiempo y con los diferentes cambios de gobierno,  la CTG, se fue politizando y descomponiendo. Su prestigio fue cayendo en picada y los actos de corrupción por parte de quienes la dirigían, así como el contagio hacia el personal uniformado, se multiplicó como un virus, que se hizo cada vez más difícil de combatir. La enfermedad se agravó día a día y las quejas de los usuarios por la forma en que se los trataba  y como recibían coimas que eran  incontrolables. Se perdió todo respeto y las agresiones mutuas eran lo más común.

Hay que reconocer que ciertos gobiernos trataron de darle modernidad y de rescatar el prestigio tan venido a menos; básicamente aquellos que fueron presididos por guayaquileños que conocían la labor que la CTG desempeñaba en la Provincia; pero pudo más la corrupción y la poca capacitación que se le dio al elemento humano. La estocada final llegó con el gobierno de la revolución, que consideró que ya no debía ser  sólo de la Provincia sino que el tránsito debería ser manejado por un ente a nivel nacional; algunos Municipios  convenientemente ejercieron la competencia.

Las cosas están dadas, y como dice el Presidente Correa, que les ‘vaya bonito’. Suerte para las otras Provincias y Cantones donde tendrán el personal que sale de Guayaquil. Se deberá estar atento contra las posibles divisiones e ilegalidades que puedan ocurrir.

La Empresa Pública Municipal de Tránsito (EPMTG), tiene un gran desafío, no sólo en la Dirección, Ordenamiento y Control del Tránsito de la ciudad, sino en el evitar  con una muy estricta supervisión disciplinaria, que el nuevo personal que empieza a laborar en el tránsito, no caiga en las viejas prácticas y malas costumbres, contaminándose por el mal de la corrupción que tanto daño hace a las instituciones y en este caso a Guayaquil.

Si bien hoy las infracciones de tránsito son ventiladas en los organismos jurisdiccionales competentes, hay que ver la forma en que la ciudadanía pueda tener un acceso más libre a denunciar los actos de corrupción, caso contrario, habrá sido cambiar Chana por Juana, o  será  la misma mosca con diferente estiércol.

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