Opinión

¿Qué hacemos por nuestro país ?…

Antonio Palacios Frugone/ Guayaquil.
tonypalaciosf@hotmail.com

 

 

 

 

 

Hay preguntas que preferimos eludirlas o simplemente con respuestas rápidas e inconsultas tratamos de justificar nuestra acción de hacer o dejar de hacer en determinados campos de la vida.

Parecería que en este país hacer patria es promover el irrespeto, la destrucción a la propiedad pública o privada, siendo la “impunidad” uno de los derechos que poseen los actores, representados por movimientos, partidos políticos o las diferentes etnias que intervienen en las protestas por los reclamos presentados. La pregunta de rigor seria, ¿Quién podrá defendernos? .Vivimos en una sociedad de obligaciones y derechos donde nuestras autoridades son las que nos representan y deben velar por nuestra seguridad; el gobierno, la fiscalía, la contraloría y todas aquellas instituciones destinadas a resguardar el orden, el bienestar, la paz, a través de la policía nacional o militares.

Ha pasado un año de los bochornosos episodios desarrollados el anterior Octubre, donde todo lo que estaba al paso de los “amigables protestantes” fue casi pulverizado, un edificio fue incendiado, la capital de los ecuatorianos desmantelada, destruida y aquí ¡no ha pasado nada!, no hay responsable alguno, más bien amparados en nuestra gran democracia se pelean la representación de sus regiones, para lograr acomodarse en las nuevas oficinas que determinan las elecciones que se nos acercan, dándose el lujo determinados gremios, de amenazar con llegar a posturas similares si sus requerimientos no son oídos, exigiendo reivindicaciones por sus derechos. Lo malo es malo y hay que desterrarlo, siendo la ley y el orden los instrumentos con los que se deben corregir o crear normas, reglamentos o leyes caducas que atenten contra los derechos de toda persona que viva en nuestro país, no creando el caos bajo pretexto de cualquier circunstancia.

¿Es eso lo que queremos y debemos hacer por nuestro país? O tal vez nos quedamos pensando que nuestra contribución empieza y termina con lo mucho o poco que aportamos en nuestro diario laborar, generando trabajo e impuestos que sirven al estado para beneficiar (aparentemente) a los más necesitados. Siempre será importante esa aportación, sin embargo no debe ser la única que tengamos como norma de realización, al país se lo sirve de diversas maneras, siendo la exposición de ideas o proyectos, el camino a la solución de los problemas existentes, haciéndolo con altura desde cualquier escenario en que uno se encuentre, el ejemplo que se manifieste en el proceder en la actividad privada o pública, el respeto a los conciudadanos haciendo prevalecer el mandato de ¡no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti!, hacen formas de trasmitir soluciones a ser imitadas, él insulto, el figureteo, las exposiciones prevaleciendo el “YO” antes de pensar en el porvenir de un pueblo cansado de promesas, deben de ser desterradas con una serie de personajes (políticos), que lo único que hacen es alimentar su propio ego y así asegurarse un jugoso futuro.

Qué país les vamos a dejar a nuestros hijos y nietos, no debemos ser ni conformistas, ni pasivos, ni mirar los toros de lejos. Definámonos, apoyemos lo que nuestra conciencia analice y determine para un mejor país, no posterguemos decisiones que significan un cambio de vida para un pueblo libre y con derecho a un futuro mejor.