Opinión

QUE ESPERABAN

Dr.Patricio Zuquilanda Duque /Quito

 

MADURO vetó la participación de Ecuador en la Conferencia Internacional que, sobre la situación en Venezuela, se convocó por iniciativa del Gobierno colombiano.

Es lo que se dice en el mundo político. No me llamaría la atención: si me preguntan digo ¿QUÉ ESPERABAN? Tenemos rotas relaciones con Venezuela, gracias al estómago inexperto de Lenin Moreno, quien colocó su enojo personal con el mandatario venezolano y nos dejó totalmente aislados en nuestros intereses con tal país.

Si alguien pensó; acompañado de la inutilidad de “ciertos» diplomáticos de carrera que, romper relaciones diplomáticas, era la mejor forma de «puxar saco» al expresidente, reclamado por la Fiscalía y, al mismo tiempo, apoyar a los venezolanos a recuperar su democracia y principalmente sus Derechos conculcados; estuvo muy equivocado o muy mal intencionado.

Huir del campo de batalla no es ni profesional ni de honor; retirarse de una plaza de trabajo político y diplomático y no pelear con la fuerza que dan los argumentos enmarcados en el Derecho Internacional, es la prueba plena de que hemos arado en el mar, con una conducción de la Academia Diplomática que no da pruebas reales de hacer un buen trabajo: reentrenar a todos aquellos que entraron a la carrera Diplomática, precedidos con carnét de afiliación política.

No me parece que la diplomacia ecuatoriana, especialmente la de carrera, deba estar destacada en un país; solamente cuando las cosas van de maravilla y con comodidad: Estimo que, esos funcionarios, deben ser más activos en los peores momentos y en condiciones de dificultad.

Así espera el pueblo de ellos: ¿Qué sucedería si militares, policías, profesores, médicos se retiran de su responsabilidad en la menor dificultad o problema?

Con Venezuela estamos retrasados; si ya activamos funciones consulares; ¿por qué demoramos las demás actividades? Acaso no hay interés en mover, en el sitio de los hechos, nuestro tradicional compromiso con los Derechos Humanos en el continente: me preocupa la lentitud de creatividad cancilleresca y sí, el número exagerado de «diplomáticos» y el reducido número de personal en las oficinas comerciales que son las que promueven el comercio y las inversiones, de extrema necesidad para nuestra sociedad.

Ojalá el Canciller Manrique no se deje obnubilar por el oropel y la verborrea; movilice este enorme aparato burocrático y obligue, a estos funcionarios, a dar muestras que, la millonada que se gasta en este ministerio tiene compensación real al pueblo que finalmente es su razón de existir.