Opinión

Que Dios nos agarre confesados

Margarita Dager-Uscocovich/ articulista independiente

Charlotte, Nc. Snow Fountain Press- Miami

@mr_dageruscocov

www.margaritardager.com

IG:  m.r.dager_the_travel_writer

 

Los acontecimientos que nos rodean últimamente a nivel mundial son verdaderamente espeluznantes. Hay que decirlo con esas palabras, ya no existe la “palabra” y el famoso sentido común se ha perdido. La política y la diplomacia tienen otros intereses, su función principal ya no es lograr acuerdos de paz, ni de acciones positivas para una construcción organizada de las distintas sociedades. Eso, lo sabemos todos, pero, lamentablemente no queremos aceptarlo y nos resguardamos en esa fe ciega de que todo mejorará; sin embargo, lo que se observa en las noticias son los rostros cansados y devastados de una resistencia que solo desea justicia y libertad.

Los ataques en Ucrania continúan como lo mencioné en el artículo anterior, en algunos medios digitales se la ha calificado como una “guerra infinita” y se prevé que continuaremos perdiendo vidas a diestra y siniestra.

Por otro lado, la ola de cubanos que abandonan la isla sea por mar o por tierra ha alcanzado ya casi las ochenta mil personas que han cruzado las fronteras desde Nicaragua hasta los Estados Unidos en el mes de marzo, convirtiéndose en el éxodo más cuantitativo desde el éxodo de Mariel en 1980 que en siete meses alcanzó alrededor de ciento veinte y cinco mil personas y en el marco de la inflación actual en los Estados Unidos que ya es del 8.5% y que se disparó en el mes de marzo hará más difícil la situación de aquellos que vienen en búsqueda de un mejor futuro, que si bien es cierto han estado acostumbrados a la escasez y a la usura de los que juegan con el bienestar de un pueblo, tendrán no solo este aspecto en su contra sino también el acoplarse a nuevos estándares de vida, a reglas impuestas y por sobre todo, a las nuevas políticas migratorias que ya no facilitan las residencias permanentes como se lo hacía en la década de los años 60. La ley del Ajuste Cubano cambio a partir del 2013.

Otro de los puntos álgidos a comentar, es la candidatura de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia. Es aberrante y absurdo que el pueblo colombiano le haya dado hasta el día de ayer un 40% de probabilidades de ganar este próximo domingo 29 de mayo. Un hombre que por tercera vez se postula para este cargo y que lleva a cuesta el lastre de haber pertenecido a un grupo guerrillero, no puede ni debe ocupar el Palacio de Nariño, pero, la historia quizá lo ponga en lo más alto gracias a los electores susceptibles a las ventajas y desventajas de los rumores sobre la crisis económica constante que se vive en nuestros países, el financiamiento de las campañas que son desiguales en la mayoría de los casos, y el papel de los medios de comunicación parcializados.

Esperemos que Colombia despierte, que no se coma el cuento de las “izquierdas progresistas” que en sus discursos nos dicen verdades a medias y que luego empiezan a cortar cabezas, a dejarnos mochos de manos, de pies y de lenguas como posiblemente suceda aquí en Estados Unidos con la famosa creación del “Ministerio de la Verdad”, que lo que pretende es acallar a las voces de opinión y no como se dice; evitar la propagación informativa errada a la comunidad, en especial a las minorías. ¿Si es así, donde queda nuestra voz que tiene derecho de opinión?…

Veamos que sucede en los días venideros y que Dios nos deje ver claro entre lo que es un sueño para que el mundo cambie y el sueño de un pueblo que tome conciencia.