Opinión

¿QUÉ CUCHARA?

Henry Rafael Silva Viteri

henry.silvaviteri66@gmail.com

Un día se encontraron dos amigos que no se veían en muchos años, a uno le había ido muy bien y al otro la vida lo había golpeado; el próspero después de conversar y recordar buenos tiempos lo invitó a su casa a cenar. La mesa fue servida y los manjares servidos, los cubiertos fueron los más finos y de plata. El golpeado se guardó una cuchara y pensó que no le haría falta a su amigo.

Después de algunos meses se volvieron a encontrar, uno en una acera y el otro en la del frente, el próspero lo saludó y le dijo “¡Hola, cómo has estado!” y el golpeado le contestó “¡Qué cuchara!, ¡qué cuchara!”.

Al creador de la década podrida le está sucediendo lo mismo que al golpeado al hacer declaraciones como “Ahora vienen por mí, ¿por qué?, si el orate del ático belga dice que combatió la corrupción, su exsecretario jurídico Alexis dice que él no sabe nada de las irregularidades del boyscout, entonces por qué se siente aludido.

Hace esa declaración porque sabe que todo lo denunciado por la Comisión Anticorrupción es verdad, porque sabe que todo lo denunciado por Fernando Villavicencio sobre los grandes negociados del petróleo con los chinos  son verdad, que los $ 33’000.000 de Oderbrecht son nada comparados con los miles de millones recibidos de los negociados del petróleo.

Por eso en Panamá dice que “ahora vienen por mí” que es lo mismo que “¿qué cuchara?”, sabe il cofano belga mansardato que ha robado y la conciencia lo acusa y la culpa lo hace declarar que es culpable. Por qué no regresa al Ecuador, porque sabe que después de sentenciar la “honesto” Vidrio todos los dedos apuntan hacia él.

El trastornado de la ratonera belga debe responder por todos los delitos cometidos durante la década podrida, negociados del dueño del circo su exministro de deportes tan honesto que fue a dar con sus huesos a la cárcel, delegar al “honesto” Vidrio para que se encargue del desarrollo de los sectores estratégicos en donde los sobreprecios de los contratos sobrepasan los $ 70.000’000 y solo con el 10% de lleve vive feliz el resto de su vida. Debe responder por la compra de radares chinos que no registran nada y permitieron el libre paso de aviones y avionetas de narcotraficantes, tiene que rendir cuenta de su acción de declararse dictador y manejar con sus ovejas todas las funciones del estado; la lista es larga y solo con unos cuantos de estos delitos debería pasar el resto de su vida en la cárcel.

Lamentablemente no tenemos una justicia JUSTA, tenemos todavía una justicia correísta, tenemos organismos de control todavía manejados por ovejas verde flex que nunca van a perjudicar a su coidearios, pero el ratón del ático belga sabe que las demás ratas para salvarse no les va a importar hundirlo. ¿Qué cuchara?

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