Opinión

Psicólogos, nos pagan por conversar

Verónica Gallardo C.

veronicagallardo.chi@gmail.com

Existen bastantes mitos y posturas acerca de los psicólogos y su profesión. Desde el “no creo en los psicólogos” al “cierto que eres psicólogo? mira soñé esto. que significa?”. Cuando era estudiante, escuché un comentario que llegó a calarme profundamente; ahí donde se gestan las dudas. Esta persona sostenía que era una pérdida de tiempo el pasar tantos años en una facultad estudiando Psicología si a las finales, me iban a terminar pagando para conversar. Cinco años de carrera para conversar. No tenía sentido.

Hay aquellos que proclaman a viva voz no creer en los psicólogos. Pues, señor o señorita no creyente, le cuento que aunque usted no crea en mi… yo existo. Un psicólogo es un profesional capacitado en una rama de las Ciencias de la Salud enfocada al estudio del comportamiento humano. Estudiamos algunos años para poder llegar a comprender los procesos emocionales y psicológicos por los que transita un ser humano a lo largo de su vida. En ocasiones, como cualquier civil, disfruto de una buena conversación. Pero en una sesión, lo que ocurre dentro de la mente del terapeuta es un delicado proceso de escucha activa y aplicación teórica aprendido mientras desperdiciábamos el tiempo en las aulas.

Tampoco falta, aquel que declara a su mejor amigo como su mejor terapeuta. Sin desmerecer el rol que este entrañable amigo tenga en su vida, ni la importancia del apoyo de un sólido sistema social y familiar; los amigos y familia a pesar de sus transparentes intenciones pueden no estar en capacidad de aconsejarnos de manera eficiente. Al existir un fuerte vinculo emocional entre estas personas, en ocasiones los consejos pueden verse influenciados por emociones que no permitirán ofrecer total imparcialidad y objetividad.

Otra postura muy común asociada a los psicólogos y nuestras habilidades conversacionales es que las situaciones traídas a consulta se resolverán en el momento en que son habladas. Desahogarse es sólo el principio de una labor bilateral. Es decir, tanto el terapeuta como el paciente trabajan conjuntamente por la resolución de los problemas. Es necesario poder comprender y analizar porque se mantienen ciertos comportamientos, pensamientos, emociones, etc.; además de encontrar las técnicas de intervención adecuadas. Creencia número dos, desmitificada.

Dentro de la lista de súper poderes de los Psicólogos también se encuentra la telepatía. Esa habilidad de poder ver a través de nuestros pacientes y conocer cada uno de sus pensamientos más obscuros y escondidos. Ojalá fuese así! Sin embargo, debemos irnos por el camino largo. Responder a la demanda del paciente que solicita nuestra ayuda es un proceso de comprensión y análisis profundo. Este proceso se facilita si el paciente esta consciente de que no tenemos como adivinar lo que piensa y adopta una actitud comunicativa y transparente. Aún así, no es una simple tarea la de lograr establecer un vínculo sólido entre terapeuta y paciente; más aún si vivimos todavía en una sociedad indoctrinada con el estigma de la salud mental. Ir al psicólogo no es una muestra de fracaso, debilidad ni locura.
Habrá algunas ocasiones en nuestras vidas donde podremos superar con éxito los obstáculos que se nos anteponen. En otras ocasiones no estaremos en capacidad de gestionarlo por sí mismos y es ahí cuando abrirnos a las posibilidades de recibir ayuda, puede reducir drásticamente el impacto que ese problema tenga en nuestras vidas. Buscar ayuda es una clara muestra de madurez, responsabilidad y sabiduría. Es tan simple como buscar ayuda profesional cuando nuestro auto no anda bien. ¿Y si nosotros no andamos bien? Pues le aseguro que un Psicólogo, profesional de la Salud Mental, (recuerde que si existimos) estará muy dispuesto a brindar sus servicios y a lo mejor…compartir una gran conversación.

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