Opinión

Protección en puertos y buques y “Ruga la tortuga”

Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

Las medidas de protección y seguridad de los puertos en territorio ecuatoriano y de los buques de cualquier bandera que arriban o zarpan con mercaderías permitidas por el comercio internacional deben cumplir con Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (Código PBIP), para evitar una acción de cualquier amenaza terrorista o la introducción de mercaderías ilegales.

Los objetivos en el Código PBIP, están establecidos, para las autoridades portuarias, puertos estatales o privados y compañías navieras, quienes deben contratar oficiales y personal de protección capacitados para cumplir el Código y sus objetivos, a fin de garantizar la seguridad. Debehaber “oficiales de protección portuaria”, “oficiales de protección de buques” y “oficiales de la compañía para la protección marítima” que elaboren y evalúen los planes de seguridad y protección.

La Ley Orgánica de Navegación, Gestión de Seguridad y Protección Marítima, vigente en Ecuador, tiene por objetivos regular y garantizar la defensa de la soberanía e integridad territorial en los espacios acuáticos, y prevenir y controlar actos ilícitos en coordinación con otras instituciones. Para lo cual creó un Sistema de Organización Marítima Nacional cuya autoridad rectora es el ministro de Defensa Nacional, junto a las máximas autoridades de: la autoridad marítima nacional, relaciones exteriores, acuícola y pesquera, ambiente, rectora de puertos y del transporte acuático, gestión de riesgos, aduana, energía, planificación nacional, educación superior y Consejo de las Galápagos. Es decir, doce instituciones en la que hay que destacar a la Aduana por su responsabilidad directa en el control de carga que entra y sale de los puertos.

A pesar de que, existe el Sistema Marítimo Nacional cuya responsabilidad recae en el ministro de Defensa y el Código PBIP que asigna responsabilidades a las autoridades portuarias, puertos estatales o privados y compañías navieras representantes de buques de bandera nacional e internacional, no se logra un buen nivel de seguridad. Muchos puertos no logran instalar controles con escáner para detectar mercaderías ilícitas, además, la Aduana, uno de los componentes del sistema, no está fortalecida para cumplir su tarea, así, la detección de la cocaína camuflada entre los productos de exportación es débil y dependiente del olfato de los perros adiestrados por la Policía Nacional.

Recordemos al caso de “Ruga la tortuga”, en el gobierno del expresidente Correa, su ministro de relaciones exteriores, Patiño, concluyó que la culpa del tráfico de drogas en la valija diplomática, hacia la embajada en Italia, fue culpa de los perros cuyo olfato no detectó la cocaína.

Señor ministro de Defensa accione su autoridad, apóyese y reúna al “Sistema de Organización Marítima Nacional” y presione el cumplimiento del “Código PBIP”, para bloquear la salida de la cocaína camuflada en los productos de exportación por nuestros puertos en buques de cualquier bandera; no podemos decir nuevamente al mundo que la culpa es del mal olfato de los perros, conclusión a la que llegaron en el histórico caso de “Ruga la Tortuga”.