Opinión

PRONÓSTICO ACERTADO

Antonio Aguirre Medina / Guayaquil
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Las últimas estadísticas portuarias confirman lo que he comentado desde hace algunos años y he venido sosteniendo respecto al futuro de la Autoridad Portuaria de Guayaquil. El inexorable paso del tiempo me está dando la razón. Por supuesto, el Puerto de Guayaquil todavía tiene mucho más que perder debido al abandono y las dificultades tanto logísticas como administrativas provocadas por las últimas administraciones. Hoy en día, la Autoridad Portuaria de Guayaquil solo maneja el 12% de la carga nacional, mientras que el Puerto de Posorja el 32%.

La concesión del Puerto de Posorja siempre estuvo destinada a relegar al Puerto de Guayaquil y, con el tiempo a su favor y el poder del dinero, en muy poco tiempo convertirán a la institución en un simple puerto de cabotaje doméstico, similar al de la feria de Caraguay, o en un depósito de chatarra de la Armada Nacional.

Solamente la ambición y la codicia de las últimas autoridades de turno, junto con la colaboración de inversionistas enloquecidos y deslumbrados por el dinero, como dijo un bien recordado, célebre y honorable ex Presidente de la República, están llevando a la desaparición de lo que fue el primer puerto del Pacífico Sudamericano, que en un futuro cercano descansará en paz (R.I.P.).

¿Dónde están las otrora altivas, fogosas y representativas Cámaras de la Producción de Guayaquil, y los también defensores fallidos que se creían los protectores de la institución y que pertenecen a la gloriosa Armada Nacional?

Parecería que han desaparecido gracias al poder de un todopoderoso e innombrable caballero que adquiere voluntades y pervierte conciencias.