Opinión

Primer día del 2024

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

Seguramente por ser el primer día del año del 2024, la mayoría desea comenzar con el pie derecho este nuevo año, y para quienes somos creyentes, comenzar con una oración rogando la protección divina, para todos nuestros actos y de las personas que amamos, es lo más natural y lógico, por supuesto que haber hecho un acto de contrición también debió ser parte de este llamemos ritual, para dejar en el pasado viejas rencillas, discordias, que nos agobiaron e hicieron pesado el camino hacia la paz interior, la felicidad, el equilibrio emocional…

Que tengamos salud, protección, un trabajo, estudios y oportunidades para nuestros hijos y familiares, también es parte de nuestros deseos, así como rogar que la madre naturaleza nos abrigue y otorgue sus generosos frutos, sus espacios para desarrollar nuestras actividades agrícolas, que no se produzcan deslaves, inundaciones, que llueva bañando la tierra alejando la sequía y haciendo florecer la piel de la tierra con su maravilloso verdor…

Que los mares y ríos mantengan en sus orillas y cauces, sus normales ritmos, otorgando en sus pasos la vida, los peces, los minerales, los nutrientes fundamentales para nuestra sobrevivencia y subsistencia…

Es decir, nuestro pedido al gran arquitecto del universo se extiende más allá de nuestro imaginario entorno, para viajar hacia el infinito y todos los rincones del universo, en donde el equilibrio en todas las leyes físicas y cuánticas, son fundamentales para vivir en armonía y en constante movimiento…

Seguir aprendiendo y hacer cosas diferentes, es siempre el desafío y metas que cada uno de nosotros deberíamos anhelar, para impedir que la monotonía y las rutinas, arruinen nuestro horizonte de objetivos y realizaciones constantes.

Estoy seguro de que inundando nuestros pensamientos en estos pequeños pero enormes deseos, la calidad de nuestras vidas irá mejorando grandemente.

Ser conscientes de todo y del momento que vivimos, es abrir los ojos a la realidad, montando el caballo del tiempo con nuestra armadura más fuerte e impenetrable:: la VOLUNTAD, que es el vehículo que nos transporta hacia la libertad, nos conduce inclusive hacia donde jamás siquiera pensamos podríamos llegar, por  supuesto con esa otra imbatible arma, que sólo es posible tener y otorgada sólo para aquellos que son constructores…el AMOR, seremos imbatibles y jamás perderemos ante nada ni nadie, porque siempre la LUZ, iluminará el sendero hacia dónde queremos y nos proponemos llegar…

Benditos y bendecidos sean, los hijos de la luz y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que la paz y las fuerzas del cielo, se mantengan siempre con todos nosotros. Amén.

Semper Fi.