Opinión

Presidente Noboa y vicepresidenta Abad, resuelvan.

Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

La crisis política es una situación que afecta negativamente a los procesos de un proyecto político de un líder, partido, movimiento o sociedad, estancándolo u obligándolo a cambiar de objetivos y estrategias, eliminando sus aspiraciones. En Ecuador se desarrolla una crisis personal, porque no se conocen los motivos iniciales, entre el presidente Daniel Noboa y la vicepresidenta Verónica Abad; sin embargo, está transformándose en una crisis política cuyas consecuencias atentarían en contra del proyecto político del Gobierno, perjudicando a toda la sociedad.

Una vez que llegaron al poder, sus diferencias emergieron. El presidente alejó del poder a la vicepresidenta nombrándola embajadora en Israel. Desde allí ha acusado, ante la prensa nacional y extranjera, al presidente de misógino (odio a la mujer), abuso de poder e incumplir con el plan de gobierno acordado. La situación escaló al ámbito de la justicia, pues su hijo está siendo procesado por concusión, por gestionar un cargo público en la vicepresidencia a cambio de dinero, y la Fiscal General de Estado la incorporó al proceso.

La fiscal solicitó a la Corte Nacional de Justicia realizar la audiencia de formulación de cargos en contra de la vicepresidenta, su hijo y otros; a su vez, solicitó a la Asamblea Nacional la autorización para enjuiciarla penalmente, debido a que tiene inmunidad política. La Asamblea Nacional se pronunció negando la solicitud por la reserva declarada por la jueza de la Sala Penal, Penal Militar, Penal Policial, Tránsito, Corrupción y Crimen Organizado de la Corte Nacional de Justicia, además por presentar información insuficiente y no fundamentada y errores que deben solventarse.

También señaló que según el art. 233 de la Constitución, el delito de concusión es de tipo penal y no prescribe, por lo que continuarán las acciones judiciales cuando la vicepresidenta concluya su periodo. Esta situación afecta a la decisión del presidente Noboa de reelegirse para el año 2025, porque para hacer campana debe encargar sus funciones a la vicepresidenta, la cual, públicamente ha manifestado que de llegar al poder eliminará leyes antipopulares como la subida del IVA al 15 % y eliminación de los subsidios sobre los combustibles.

Estamos viviendo un conflicto armado interno, como el Estado nos enfrenta a las organizaciones transnacionales del crimen, cuyo poder económico producto del tráfico de cocaína les permite reclutar conciencias, comprar autoridades, adquirir armamento de guerra y realizar operaciones de protección a la droga en sus rutas terrestres, marítimas y aéreas que atraviesan el territorio.

En este conflicto, el presidente está usando a las Fuerzas Armadas, con las que redujo inicialmente el índice de homicidios en comparación con el año 2023 y mantiene el control de las cárceles, asimismo, para control de minería ilegal, contrabando de combustibles, seguridad en áreas estratégicas y otras tareas ordenadas.

Sr. Presidente y Sra. Vicepresidenta, sus conflictos personales no deben escalar a una crisis política, porque debilitan al Estado y facilitan las acciones del crimen organizado. ¡Resuelvan! ¡No busquen quién los resuelva!