Economía

Presencia de peces cobia inquieta a pescadores artesanales en Manabí

En pez extranjero se han invertido $ 5 millones

MANABÍ. Tras detectar en agosto a la cobia -pez muy voraz que tiene inquietos a los pescadores artesanales de esa provincia, ya que devoradora a las especies que viven entre los arrecifes coralinos- por parte de los pescadores artesanales de Manabí en mar abierto, la empresa dueña del proyecto del cultivo del pez extranjero, que cría en cautiverio en una granja marina y autoridades se reunieron esta semana.

Ante esta situación los técnicos del Ministerio de ambiente (MAE), visitaron la empresa y la granja marina frente a las costas de Jaramijó y constataron el deterioro avanzado y la falta de mantenimiento de las jaulas. Con este informe la Dirección Provincial del MAE Manabí, podría emitir las sanciones.

Además, Ocean Farm será el encargado de proporcionar las redes para pescar la cobia, pagará el combustible de las lanchas y $2 por cobia pescada.

“Efectivamente el escape fue el pasado 29 de agosto, frente a las costas de Manabí, a 10 millas náuticas de Jaramijó, tras un intento de robo”, explicó Santiago Mendoza, gerente de la empresa de Ocean Farm.

Por ello, después de que Ocean Farm haya estudiado a la cobia por siete años, para hacer maricultura en el país, aseguran que el plan es exportarlo. Al respecto, la subsecretaría de Acuacultura manifestó que la inversión tiene un estimado de $5 millones.

Se estima que se escaparon entre 2.000 a 3.000 peces. “La meta es que no quede ninguna, para que no se adapte a la vida silvestre y se pueda reproducir”, dijo Gabriela Cruz, presidenta de la Federación Nacional de Cooperativas Pesqueras del Ecuador, al detallar que van a hacer un barrido en todos los lugares donde se ha visto la cobia.

Cabe recalcar que las autoridades destacaron que su multiplicación no es posible en los mares ecuatorianos, solo su crecimiento el cual alcanza entre 5 y 6 kilogramos en un año. La cobia se adapta fácilmente al cautiverio. Su carne es nutritiva pues contiene ácidos grasos polinsaturados. Su hábitat son los mares tropicales y subtropicales del mundo. (VCV/La Nación)