Opinión

PREPARÉMONOS PARA LO QUE VIENE EN EL ÁMBITO CLIMÁTICO

Ing. Brenda Mendoza Pimentel
Foro Agropecuario Ecuatoriano

 

 

Si nos alineamos a los pronósticos de las entidades responsables de los temas climáticos, debemos tener presente la gestión de la variabilidad climática, especialmente ante fenómenos como El Niño y La Niña. Se requiere una transición urgente de una agricultura reactiva a una proactiva y resiliente.

En regiones vulnerables, el éxito de las cosechas no puede depender del azar meteorológico, sino del uso estratégico de recursos tecnológicos, hídricos y biológicos.

En primer lugar, la tecnología de precisión y los sistemas de alerta temprana son los recursos más valiosos para la prevención. El acceso a datos climáticos en tiempo real permite a los agricultores ajustar sus calendarios de siembra, evitando que las etapas críticas de los cultivos coincidan con picos de sequía o inundaciones. Sin información, cualquier inversión económica corre un riesgo ciego.

En segundo lugar, la gestión eficiente del agua es el pilar de la resiliencia. Durante El Niño, caracterizado por sequías prolongadas, el uso de sistemas de riego por goteo y la construcción de reservorios son vitales para garantizar la hidratación del suelo. Por el contrario, ante el exceso de lluvias de La Niña, la inversión en infraestructura de drenaje y la nivelación de suelos previenen la erosión y el anegamiento que pudren las raíces.

Finalmente, el uso de recursos genéticos, como semillas certificadas resistentes a condiciones extremas, ofrece una capa de protección biológica esencial. Esto, sumado a prácticas de conservación de suelos —como la cobertura vegetal y la agricultura de mínima labranza—, ayuda a mantener la humedad y la estructura del terreno frente a la inclemencia climática.

En conclusión, la prevención no es un gasto, sino una inversión en seguridad alimentaria. La integración de infraestructura hídrica, biotecnología y datos climáticos permite que el sector agrícola deje de ser una víctima del clima para convertirse en un sistema adaptativo capaz de mitigar los impactos de El Niño y La Niña.

Hay que recordar que esto es lo que hay, y toca prepararse para enfrentar los efectos de estos eventos climáticos.