Opinión

Preocupados

Luis Hidalgo Vernaza

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El Presidente considera que el más grave hecho de corrupción que ha tenido la revolución ciudadana es el de Petroecuador y que está siendo investigado por su gobierno con mucha celeridad.  Niega y no reconoce que solo es la punta de un gran iceberg que sale a flote conforme el deshielo de las investigaciones haga emerger la parte más ancha.

Por otra parte, Correa señala haberse reunido con su Vicepresidente y que los hechos de corrupción que van despuntando los tiene “preocupados”. Risible que las corruptelas en que están involucrados funcionarios del gobierno, sólo lleguen a preocupar al Primer Mandatario cuando es obvio que las coimas y sobreprecios ya suman algunos miles de millones. Solo en la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas se han levantado millones.

Faltan pocos meses para la terminación del gobierno de la revolución de manos limpias y mentes lucidas, y el recién el presidente se pronuncia sobre la corrupción indicando que no habrá impunidad, ni perdón, ni olvido.

 Luego de transcurrido casi una década, recién está pensando y “preocupado” por el daño que se le ha hecho al país con los recursos sustraídos por sus colaboradores sinvergüenzas. Hasta cuando tanta cara de tuco.

Acusar al exministro de Hidrocarburos Carlos Pareja Yannuzzelli de cohecho, es permitirle a toda la camarilla que está involucrada en el tema petrolero que puedan rendir fianza, cuando es bien sabido que lo que ha existido es disposición de dineros del Estado estableciéndose la figura de peculado.

Conforme avance la campaña electoral, seguirán saliendo hechos de corrupción que Correa los ha reducido a simples pillerías.  Los montos que se han manejado en diez años de gobierno son de una magnitud que difícilmente las coimas o sobreprecios puedan ser calificados de esa forma.

La publicación del diario panameño “La Estrella de Panamá” en donde se indica de la existencia de un expediente secreto en que se involucra al Vicepresidente Glas, debe ser motivo de una exhaustiva investigación.  Una denuncia de esta magnitud no puede ser tomada como chismografía, ni como proveniente de un diario amarillista.

La simple “preocupación” que dice tener Correa, se le puede trocar en pánico y con ello la estampida de los y las revolucionarias.

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