Tecnociencia

Por qué rascarnos nos reduce el picor de las picaduras

¿Por qué nos rascamos? Hay muchos motivos. En general, es algo beneficioso, pero si nos pasamos puede ser muy contraproducente. ¿Qué hacemos entonces?

¿Quién no ha escuchado alguna vez a su madre eso de “no te rasques que es peor” al intentar detener con sus uñas el irritante picor de su piel? No importa si se trata de una picadura de insecto o un sarpullido. Siempre dicen eso, porque en el fondo es verdad. El rascado tiene una función necesaria, pero solo hasta cierto punto. Si nos pasamos, se convierte en algo totalmente contraproducente, que solo provoca mucho más picor. Pero entonces, ¿por qué nos rascamos?

Inicialmente el objetivo es eliminar cualquier agente que pueda estar causando daño en la piel. Este puede ser un insecto picándonos, una mota de polvo o las fibras de algunos tipos de tejidos. En cualquiera de esos casos, los receptores nerviosos de la piel envían una señal al cerebro que se traduce en un mensaje de picor para que la mano vaya directamente a rascarse. Es algo prácticamente automático. Por eso, cuando nuestra madre nos decía de pequeños que no nos rascásemos nosotros no lo podíamos evitar. Este es el motivo por el que nos rascamos.

Desgraciadamente, el picor no se produce siempre por algo que se pueda retirar con un simple rascado. Podemos retirar el mosquito mientras nos pica, pero no la picadura. No podemos hacer nada contra un sarpullido por una alergia, aunque quizás sí podríamos haber quitado esa mota de polvo que nos causó la reacción. Incluso hay personas que sufren picor crónico, sin ningún tipo de motivo. Es aquí donde el rascado puede convertirse en algo aún más molesto que el propio picor.

¿Por qué nos rascamos también cuando no hay nada que se pueda retirar?

En realidad, el motivo por el que nos rascamos es bastante complejo. Hemos visto que si hay algo en la piel que nos pueda irritar automáticamente nos rascamos para eliminarlo. Eso puede ocurrir con una fibra irritante, pero no con el roce de otros tejidos. También tenemos el impulso de rascarnos cuando un mosquito se posa en nuestro brazo, pero no cuando alguien lo acaricia. ¿Cómo puede ser que unas veces nos rasquemos y otras no? Y más importante aún. ¿Por qué nos rascamos incluso cuando no hay nada que retirar?

Bien. La sensación de picor es molesta. Es la que nos lleva a frotar la piel con las uñas. Por eso, puede ser una señal de alerta de que algo no va bien de forma más interna, ya sea por una alergia alimentaria o un proceso inflamatorio, entre otros. En esos casos, el rascado puede detener momentáneamente el picor, ya que se genera una ligera sensación de dolor que camufla la picazón.