Tecnociencia

¿Por qué las estrellas parpadean en el cielo, pero no los planetas?

Si miras al firmamento, percibirás que los planetas brillan en todo momento, pero las estrellas no. ¿Por qué? La respuesta no solo tiene que ver con la distancia en la que se ubican los astros.

Cuando miramos al cielo nocturno, podemos apreciar miles de estrellas. Algunas son muy brillantes, mientras que otras son más tenues. Sin embargo, todas coinciden en un detalle: parecen parpadear de manera intermitente ¿Pero entonces por qué no sucede lo mismo con los planetas visibles desde la superficie?

La respuesta a esta pregunta se relaciona con la atmósfera de la Tierra, una capa de gases que rodea nuestro planeta. Está compuesta principalmente de nitrógeno y oxígeno, pero también contiene otros gases, como el vapor de agua, el dióxido de carbono y el ozono.

¿Por qué las estrellas titilan?

La luz de las estrellas viaja a través de la atmósfera de la Tierra antes de llegar a nuestros ojos. A medida que la luz pasa a través de la atmósfera, se refracta o se dobla debido a que esta estructura no es homogénea y experimenta cambios de presión y temperatura en determinados puntos.

Así, cuando la luz de un astro pasa a través de la atmósfera, se refracta de forma diferente en diversas partes; de este modo, se produce el efecto de centelleo, asegura la NASA.

Este efecto, sin embargo, no sucedería desde la superficie de Marte, que, por ejemplo, tiene una atmósfera mucho más delgada que la Tierra (1% de su grosor), según el portal Astronomy. Claro está que, en dicho mundo, el inconveniente sería la abundante presencia de partículas de polvo.

 En algunos días especiales, los planetas visibles consiguen alinearse en el cielo. Foto: Bob King

En algunos días especiales, los planetas visibles consiguen alinearse en el cielo. Foto: Bob King

¿Por qué los planetas no parpadean?

Los planetas visibles desde la Tierra (Mercurio, Venus, MarteSaturno y Júpiter) no parpadean porque se encuentran más próximos a la Tierra que las estrellas que vemos en el firmamento.

Esto ocurre porque la cantidad de luz que refleja su superficie se ve menos afectada por la refracción atmosférica.