Opinión

Por qué Israel aún ama a Netanyahu

Por Shmuel Rosner/Colombia.

Hay más que unas pocas razones para no querer a Benjamin Netanyahu. Él puede ser presumido y vengativo. Puede ser despiadado cuando se enfrenta a enemigos políticos. Es probable que sea acusado de cargos de corrupción relacionados con tres casos distintos que, si son exactos, indican que es avaricioso, vanidoso y manipulador.

Sin embargo, este desagradable primer ministro parece haber ganado su quinto – ¡Sí, quinto!- mandato. Si forma un gobierno en próximas semanas, como se espera, Netanyahu superará al fundador de Israel, David Ben Gurion, como el primer ministro que ha ocupado el cargo la mayor cantidad de tiempo. ¿Cómo es posible esto? Para ser justos, esta fue una carrera reñida. Se espera que el partido principal de oposición, Azul y Blanco, consiga tantas curules en el Knesset como el partido Likud de Netanyahu. La coalición que él forme tendrá probablemente poco más que el mínimo de 61 escaños detrás de ella.

Dadas las desagradables cualidades de Netanyahu, muchos estaban dispuestos a derrotarlo. Apenas unos meses antes de la elección, Azul y Blanco, una nueva alianza centrista liderada por tres generales condecorados y un exministro de seguridad, se reunieron con pocos propósitos distintos a presentar una alternativa a Netanyahu, quien ha estado en el poder desde 2009. Hicieron una campaña feroz, pero civilmente. En los mítines, el general Benny Gantz, jefe de Azul y Blanco, convirtió en hábito agradecer a Netanyahu por su servicio a la nación; esto fue un contraste con insultos y ataques personales de Netanyahu y Likud. Pero la civilidad y el centrismo no fueron suficientes para triunfar. Netanyahu podrá ser cínico pero no arregla elecciones. Gana justamente, a menudo contra las probabilidades, incluyendo, esta vez, las acusaciones en su contra y fatiga comprensible con su liderazgo de una década, por no mencionar otras disputas inter e intrapartidarias. Pero parece que ha vuelto a tener éxito por la misma razón que ha dominado la política israelí la mayor parte de los últimos 25 años: porque cuando se trata de la seguridad nacional de Israel, es un líder con estrategia y visión. Eso es lo que muchos votantes quieren.

A mediados de la década de los 90, durante su primer término como primer ministro, Netanyahu rechazó las suposiciones subyacentes al proceso de paz con los palestinos. En el momento esto fue considerado audazmente de ala derecha. Hoy es considerado de sentido común en Israel, incluso por los rivales políticos de Netanyahu. Asimismo, Netanyahu fue uno de los primeros en reconocer a Irán como la principal amenaza para la supervivencia de Israel, y luchó ferozmente en foros internacionales para llamar la atención del mundo sobre este problema. Hoy en día, esta opinión también es apreciada en todo el espectro político israelí.

La lista sigue: en 2005, advirtió que retirar las tropas israelíes de Cisjordania acabaría en desastre, y así fue. Exitosamente por ocho años resistió la presión del gobierno Obama para ofrecer concesiones a los palestinos. Rápido forjó una alianza con Donald Trump que ha demostrado ser de gran beneficio para Israel. En dos años, Trump ha trasladado la embajada americana de Tel Aviv a Jerusalén, se ha retirado del acuerdo nuclear con Irán, ha reconocido la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, y designó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán como organización terrorista.

Azul y Blanco trató de convertir las elecciones en un referendo sobre Netanyahu. Su campaña se enfocó en gran parte en los fracasos personales del primer ministro, las acusaciones de corrupción contra él, y el cansancio con su liderazgo. Pero en Israel, la seguridad prevalece sobre los demás asuntos. Azul y Blanco pensó que al colocar a los exjefes de personal de las Fuerzas de Defensa de Israel de primeros en la lista del partido, podría contrarrestar la imagen y experiencia de Netanyahu como defensor de Israel, diplomática y militarmente. Pero el público aún mostró que confía más en el titular.

¿Netanyahu alguna vez se ha equivocado cuando se trata de seguridad? La verdad es que a muchos israelíes les resultará difícil pensar en un ejemplo. Y esto no se aplica sólo a los votantes del partido Likud, o incluso a los partidos de derecha que se espera que se unan al Likud en el próximo gobierno, sino incluso para el Azul y Blanco, que en gran medida hicieron eco de las posturas de Netanyahu sobre política exterior importante y cuestiones de seguridad nacional. Aquellos israelíes que quieren deshacerse de Netanyahu, y hay muchos, quieren hacerlo por su personalidad, su engrosamiento del discurso político israelí, su mezquindad y, tal vez, su corrupción. Los israelíes que quieren que Netanyahu se quede, y la elección deja en claro que muchos quieren que se quede a pesar de esas mismas características. Pueden perdonar al primer ministro por ser a menudo un hombre pequeño, porque lo aprecian como un gran líder.