¿POR QUÉ CON UNOS SÍ Y CON VENEZUELA NO?
Dr. Patricio Zuquilanda Duque/Quito
Voy a intentar generar una discusión nacional, sobre la conveniencia de tener bloqueados nuestros principales puntos de contacto con el gobierno venezolano de Delcy Rodríguez.
No voy a omitir nada, de lo que muchos califican como terrible en los últimos Gobiernos venezolanos: el rompimiento de la democracia por ejemplo, elecciones fraudulentas, encarcelamientos, torturas, negocios ilegales, relaciones con el narcotráfico y otras sospechosas, millones de exiliados; que más…todo lo grave que pueda verse en el Hemisferio.
Aceptemos que, varios gobiernos del Hemisferio y otros en el mundo, realizaron esfuerzos a medias, para que Venezuela retorne a la sucesión democrática de manera transparente; todos fracasaron rotundamente y, con aceptación velada de la mayoría, los estadounidenses realizaron su trabajo.
En medio de ese largo proceso, Ecuador cerró con candado sus relaciones políticas, diplomáticas, consulares, económicas, financieras y culturales con Venezuela: escondió la llave en el escritorio del Ministro de Relaciones Exteriores y, hasta la fecha hay inmovilismo. Aquí radica el tema de esta nota: habrá quienes, cuyo criterio sea el de mantener cerrada la relación con ese país y otros, con la idea de que es hora de iniciar el camino de la conversación política; pensar, proponer ideas y reiniciar la reactivación económica para comenzar.
Dar inicio a conversaciones diplomáticas; utilizando ciudadanos de los dos lados, con mente cosmopolita y sin apegos a remilgos ideológicos, huir de los caducos de pensamiento. Necesitamos negociadores con compromiso, en las verdaderas necesidades de la población.
Las dos partes podrían estar ofendidas; sin embargo, una relación cerrada con candado de siete llaves molesta a los pueblos hermanos. Está claro que, el mensaje de apertura de Ecuador debe ser plenamente entendido; no significa que estamos en el deber de colaborar con ideas distintas y arriesgadas: Probablemente, la Cancillería no se atreve a decirlo por la naturaleza de sus responsabilidades y, por lo tanto, hay que ayudar desde otros sectores a fin de hallar una línea de conversación que vaya en concordancia con las nuevas responsabilidades que Ecuador tiene, ahora mismo, en el concierto panamericano.
Estamos claros que, la coordinación de objetivos a nivel continental entre los países del Escudo de las Américas, es asunto de prioridad por nuestra propia seguridad; eso, no debe oponerse a proceder con planificación y prudencia; sin embargo, quedarse en inacción y no subsanar algo que ha sido devastador para nuestra relación bilateral con Venezuela tampoco es alentador.
No olvidemos que decenas de pasos ilegales y trochas en territorio venezolano colombiano, fueron abiertos para entrar a nuestro país; activada la red delincuencial y narcotráfico; roto el intercambio comercial; cientos de miles de venezolanos ilegales viviendo de la caridad, empresarios ecuatorianos quebrados en transporte y turismo; en suma, intercambio humano, político y de cooperación terminados. Hemos quedado a merced de las bandas criminales que hacen de las suyas en el lavado, transferencias ilícitas, contrabando y el arranche de trabajos en perjuicio de los ecuatorianos.
No podemos esperar años de años que se arreglen las cosas por acción de otros países y sus gobiernos, cuando la afectación a Ecuador es tan lamentable por esta total incomunicación.
Es una situación que podríamos aliviar con una apertura activa por el camino de lo económico en un primer nivel, interpretando el deseo de los comerciantes y gremios de la producción que desean vender más al mundo para mejorar su oferta de riqueza y trabajo; Incluso, estoy seguro que, en Cancillería, alguien no está convencido que la legalización de decenas de miles de venezolanos debe ser gratuita: quizá, es el momento de sentar a la Presidente Venezolana a responder por sus ciudadanos.
El Gobierno venezolano ha sido reconocido como tal por los Estados Unidos y otros países: nada funcionará para Ecuador si mantenemos paralizadas nuestras relaciones: estimo que, en este callejón debe haber una salida compartida. En mi opinión, es el momento de dar un salto con imaginación sin olvidar que hoy, en Venezuela, hay cambios profundos que van de la mano de un progreso tecnológico sorprendente; llevando a su economía a niveles de liderazgo digital en el mundo: en ese país, el 96% de las transacciones son digitales.
Si Colombia vendió mil ciento cuarenta millones de dólares en bienes y servicios a Venezuela; me pregunto: porqué puede oponerse que Ecuador, al estar atento a las negociaciones que se iniciaron para alcanzar la transición gubernamental en Caracas, sean nuestros intereses los que deben ser valorados de manera soberana, para precautelar la independencia de la conducción certera en política exterior.
