Opinión

Por las calles del recuerdo: Patricio Correa Allende

Partidor, astuto, efectivo, un jinete triunfador

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Pocas veces hemos visto en hipódromos ecuatorianos jinetes tan ganadores como este chileno que en poco más de diez temporadas se hizo de cinco estadísticas y casi medio millar de victorias.

Su carta de presentación no era el estilo, poco le importaba emular a los amantes de la finura (que muchas veces pierden carreras imposibles por lucir su estilo), lo de él  era ganar carreras y vaya si las ganó.

Alguna vez Fernando  Flore, que en esto de carreras sabe un montón nos decía  en una reunión de “burreros”, el “pato” era un ganador, de diez caballos que corría gana siete u ocho, que más podía pedirle.

Igual don Pedro Lupino Saturno (+) afamado entrenador que por años apareció  siempre entre los primeros ganadores, aseveraba “si quiero ganar carreras y cumplir con quienes me confían sus caballos, tengo que poner a Correa, el busca ganar siempre”.

Para que más explicaciones

Pero como decía mi “nono” Luiggi, siempre empieza por el comienzo,  y vamos a recordar los primeros pasos, no la primera c…. del popular “pato”, que hoy visita nuestro país junto a su compañera de casi cuatro décadas, Olga.

Sus inicios en Chile

Patricio apareció por el hipódromo Chile allá por 1957, pasando luego al club hípico, como mozo de corral haciendo su debut como aprendiz mucho después sobre la silla de Paso al Rey, corriendo muy poco tiempo al accidentarse de consideración en una carrera donde rodaron varios jinetes.

“Venía entre los punteros, el caballo se quebró y me pasaron por encima varios caballos, caí en Navidad y desperté en Año Nuevo.

Fueron siete días en coma, se salvó  poco menos que de milagro, no volviendo a correr en Chile, por tanto no abandonó la categoría de perdedores y luego vino a Ecuador.

En contrato para venir  a Guayaquil pasaron los meses y un día fue don Agustín Febres Cordero Rivadeneira a Chile a comprar caballos, Marisella, Autun Queen y Juan Fernández, contratando a Sergio Escalante, para que entrenara los caballos de los studes “ María Leonor”, “María Dolores” y “María Eugenia” de la familia Febres Cordero, al que también pidió  trajera un jinete, el “Checho” buscó a Patricio Correa y lo trajo a Ecuador.

El primer triunfo fue con Dinámico recién llegado al país, el tío Mario Catalán le dio la monta del nacional Dinámico que corría por el stud “Boyero” y el “pato” se bautizó alcanzando así su anhelada primera victoria.

Luego vino a una tripleta de campanillas con caballos entrenados por Escalante, integrada por Turingia, Juan Fernández y Maristella, que fueron el inicio de una sensacional campaña que lo llevó inclusive a ganar en Panamá, país  adonde viajara  tras una seria suspensión en Ecuador.

Allá ganó con Madeimoselle, año 1964, corrió cerca de un mes y volvió a Ecuador donde todo cambiaría en forma definitiva para su bien.

Vino el matrimonio con Olga Jiménez, hija del prestigioso preparador nacional Máximo Jiménez, y año tras año el destino le dio un hijo hasta totalizar seis, tres varones y otras tantas mujeres, a los que suman hoy once nietos, que conforman su universo propio, lleno de felicidad.

Los grandes caballos que llegó a conducir

El Pibe Fiore recuerda sobre todo a Darwin  y Diógenes, dos extraordinarios y veloces hijos de Datour que sobresalieron en nuestros hipódromos alcanzando numerosos triunfos en importantes clásicos, a más de los antes nombrados pupilos de Escalante, Marisella, Juan Fernández y Turingia y muchos otros de las mismas cuadras como Tillely, Collins, Quetzal, Hija Rubia y el ideático Algarrobito, padre del grandioso Consagración ex Baby.

A ellos sumemos los nombres de Sirampur, Karim, Trémolo, Goliat, Montecattini, Listo y tantos otros que llenarían páginas y páginas de recordar con alegría.

Jinetes con lo que corrió aquí

Eran tiempos de grandes látigos nacionales y extranjeros, muy buenos compañeros, “en la cancha  cada uno buscaba lo suyo, ganar, pero fuera de ella nos unía la amistad”, recuerda hoy Patricio que señala a César Escobar, Leonardo Mantilla, Eduardo Luque, Wacho  Vega, y Abel Vaca como los mejores ecuatorianos y destaca entre los extranjeros al colombiano Carlos Rodríguez, Francisco Vilches, Samuel Meneses y Luis Cáceres como grandes exponentes de la fusta.

Los Propietarios

“Es imposible encontrar mejores patrones que los ecuatorianos, muy generosos todos, a los que guardo enorme gratitud. Don Agustín Febres Cordero “Papagucho”, un hombre que era todo  corazón, sus hijos Agustín y el Ingeniero León, el ingeniero Miguel Salem Dibo, Don Benjamín Rosales Aspiazu, el ingeniero Alfonso Andrade Ochoa, los hermanos Carlos, Juan y José Aguirre Avilés y para el final mi mejor patrón don Fernando Flore Garay” añadiendo “en ninguna hípica del mundo hay propietarios tan buenos como los ecuatorianos”.

Hoy el “Pato” está tramitando su jubilación en la hípica estadounidense en la que trabajó por más de 32 años, tiene una posición económica por demás holgada que lo pone a buen resguardo para el futuro, sus hijos trabajan  todos bien. Están en la hípica, y sus hijas están bien casadas, lo que le da tranquilidad y una felicidad poco menos que envidiable.

Pienso volver a Ecuador a radicarme en Salinas.

Los planes están fijados con su señora esposa y “aprobados” por sus hijos retornar a Ecuador y  pasar a vivir junto al mar, en el balneario de Salinas donde tiene dos propiedades.  Hay otras  que quiere ocultar, pero personalmente conozco una grande en Guayaquil, y otra, muy linda, grande acogedora, en New York, muy cerca de Belmont Park hipódromo en el que trabaja.

Conozco a Patricio Correa desde el propio día de su arribo a Guayaquil, y mantengo con él una amistad de las mejores  logradas en mí ya largo trajinar por el mundo del turf, y puedo decir. Henchido de orgullo, que es de los más queridos amigos que me ha dado la hípica.

Correa era de los que aprovechaba todo  para ganar y acostumbraba caminar la cancha en la mañana del domingo para conocer su estado, siempre tan variable, un día me dijo “esta tarde corro por fuera y voy a ganar varias carreras, añadiendo la cancha esta liviana  por la décima línea, acabo de caminarla”.

Tenía razón, mientras en las tribunas del “Costa Azul” más de uno lo criticaba por venir abierto, el Pato ganaba terreno y metió tripleta.

El viaje a USA.

“Mi mujer había ganado un pasaje a Miami en una rifa y con mi compadre Alberto Benítez fuimos al consulado con una libreta de ahorros del First City Bank que tenía cerca de cuatro mil dólares, y al preguntarme el Cónsul sobre el objetivo de mi viaje, le dije que quería gastarme unos dólares en la Florida con mi señora y punto.  El hombre tomó el sello y me dijo feliz viaje y pronto retorno.  A los pocos días estaba en Nueva York trabajando y a los cincos días debuté entrando cuarto. Al mes gané mi primera carrera y cambio mi vida”.

Los mejores jinetes que vio conducir en medio siglo hípico

Con poco más de cincuenta años en hipódromos de América, el “Pato” considera al puertorriqueño Ángel Cordero Jr. y a Edgar Prado, el peruano, como los mejores, sumando a ellos verdaderos “maestros” en la conducción de puros de carreras.

Hoy el “Pato” está jubilado y alista maletas para venir al Ecuador, cuando aparezca esta revista en circulación seguramente estará entre nosotros disfrutando de la playa en el bello balneario peninsular haciendo realidad su viejo sueño PASAR SUS ÚLTIMOS AÑOS EN ECUADOR, “el país  que me abrió sus puertas y me dio a Olga, mi compañera de siempre”.

Salud “Pato” que grato es reencontrarnos y rememorar viejos tiempos.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.