Opinión

Por las calles del recuerdo

LAS VOCES DEL TURF

Silvio Devoto

sidepaderby@hotmail.com

En el diario trajinar por las calles de Guayaquil y en las varias visitas a diversas ciudades del país son muchas las personas que me hacen preguntas relacionadas con la hípica y, de manera invariable, las que superan la barrera de las cuatro décadas. Gustan de repetir aquella frase que eternizara la inconfundible voz de DANILO GONZALEZ al inicio de una prueba….PARTIDA BUENA Y PAREJA, ADELANTE PRONTITO ALKA SELTZER DERRONTANDO TODOS LOS MALESTARES….cuña publicitaria que jamás pudo ser superada en el sentimiento de los aficionados, no solo de la hípica, también de otros deportes.

Como ella, hay otras frases, lógicamente en menor intensidad, que son recordadas por los amantes del turf, como el…Dios mediante.. de Ayis Farah o el…nos quedó debiendo…de Jimmy Jairala, que están en el “disco duro” de los hípicos que hoy peinan canas.

Y es que la hípica fue vivida de manera intensa en nuestra ciudad, en nuestra provincia, en  la capital de la república y por qué no decirlo en todo el país, de manera especial en la década de los sesenta cuando el “5, 6 y 7” era parte del vivir ciudadano y la transmisión radial a través de “C.R.E.” copaba la audiencia nacional y era moneda corriente ver a los asistentes al fútbol con su Radio pegada al oído escuchando la narración de la carreras.

Relatores de gran nivel tenían la capacidad de llevar al oyente, de manera fidedigna todo cuanto sucedía en una competencia hípica, con más de un “cabeza a cabeza” que elevaba la adrenalina a niveles superiores, casi al borde de un infarto.

LOS VARIOS NARRADORES

En orden cronológico debemos citar en primer término al Dr. Luis Arriaga Mosquera, hoy Profesional de la Veterinaria, que fue el primero en tener el temple de situarse frente al  micrófono, el “monstruo” que corrió a más de un aspirante a Locutor.

Durante más de dos años el entonces estudiante universitario fue la Voz Oficial de nuestra hípica cubriendo las tardes de carreras en los hipódromos “Santa Cecilia” y “Costa Azul” siendo merecedor del favor de los aficionados que de alguna manera aprendieron de él,  es justo decirlo, a vivir la emoción del turf desde sus domicilios o en la tribunas a través de los parlantes internos.

Cuando la intensidad de los estudios forzó el retiro de Luis Arriaga Mosquera, apareció quien  sería por casi tres décadas un verdadero IDOLO de la afición, un joven amante de las carreras, que trabajaba en Bananera Noboa, gerenciada entonces por un turfman destacado, don Carlos Aguirre Avilés, que practicable lo OBLIGO a afrontar tan duro reto, su nombre es DANILO GONZALEZ PUGA, que prendaba al aficionado con un maravilloso timbre de voz que adicionaba una mayor dosis de emoción a las carreras, especialmente en un final apretado, siendo poco menos infalible al anticipar su fallo A LA VISTA con pasmosa exactitud.

Recuerdo un cierre de jornada en el “Santa Cecilia”, sobre el filo de la noche, cuando Abolengo se defendía angustiosamente de la larga y sostenida carga de Nevera que por media cancha aparecía como un bólido, pues bien, cruzaron el disco en una línea y el grito de Danilo fue instantáneo, seco, firme, EMPATE.

Instantes después el  Ojo Mágico de Max Meir ratificó el “precipitado”  dictamen del joven locutor, Abolengo y Nevera empataron.

Y así pasaron veinte y ocho años, casi nada, con la maravillosa voz de Danilo González encantando a una multitudinaria afición que a las 20h00 horas sintonizaba los 1.050 de C.R.E. para vivir lo acontecido en el Hipódromo con el Programa “Cita Dominical del Aficionado”  que resumía la tarde de carreras cumplida en los hipódromos “Santa Cecilia”, “Costa Azul”, “Buijo” y “Carlos Aguirre Avilés”.

Entre 1958 y 1986, cuando voluntariamente decidió abandonar la locución, disfrutamos todos de las maravillosas y encendidas narraciones de este sobresaliente  narrador al que la pasión por el turf le venía en los genes pues su abuelo don Ambrossio Puga Bustamante fue un destacado cultor del Deporte de los Reyes en el antiguo Jockey Club.

Junto a Danilo, allá por 1975, cuando tan solo tenía 18 años de edad, hizo amistad con el micrófono el hoy Licenciado en Comunicación y actual Prefecto del Guayas Jimmy Jairala Vallazza, que siendo un niño de seis o siete años de edad apareció por el hipódromo de la mano de su señor padre Eduardo Jairala Vallazza.

Se corría en el “Costa Azul” y Jimmy hizo sus primeros pininos en la transmisión pasando luego al periodismo escrito tomando a su cargo la dirección de la Revista “El Derby”, fundada por quien esto escribe.

Jairala dejó un magnífico recuerdo en dos décadas de eficiente trabajo, una escuela de buen relato, sereno, reposado, casi exacto, que de ninguna manera excluía la subida del tono de voz al momento de la verdad, la llegada.

Por su sapiencia en las cosas del turf, su indiscutida capacidad periodística y su profundo amor al turf demostrado durante cerca de cuarenta años como dueño de caballos impulsándolo de manera importante es sin lugar a dudas uno de los más firmes baluartes de tan hermoso Deporte.

Danilo y Jimmy tuvieron la oportunidad de mostrar su categoría a nivel internacional, el primero en “Monterrico” y en el “Presidente Remón” cuando corrió Consagración, y el segundo en el hipódromo limeño atendiendo una invitación del inolvidable Augusto Ferrando en carrera que ganara nuestro conocido Puente Roto.

A ellos siguieron Mario Fabrizio Paredes Chang y Lino Ortega Devoto, el primero, ganador por “demolición” de un Concurso organizado por Jimmy Jairala y el segundo, obligado por las circunstancias, con apenas quince años de edad,  en 1994 al no asistir Mario por motivos de salud.

Ortega estuvo en la narración durante quince años cumpliendo a entera satisfacción y se retiró para dedicarse a su profesión, la Veterinaria, mientras Paredes continúa firme al frente del micrófono y es a mi modo de ver un narrador a la altura de los mejores del continente, conjuga de manera admirable su maravillosa y potente voz con una dicción perfecta y un bien trazado comentario producto de sus grandes conocimientos en la materia.

Igual que González y Jairala, tanto Paredes como Ortega tienen el turf en su genética, son hijos y nietos de hípicos que desde muy niños asisten de manera puntual a carreras.

No puedo dejar pasar a un grande del periodismo hípico, Ayis Farah Ferzán, que también, llevado por las circunstancias, aportó de manera significativa en las transmisiones radiales narrando carreras.

Hoy da sus primeros pasos en la Locución Anderson Castro, un joven que tiene llamativas cualidades y debe sacar el mayor provecho trabajando junto  a un Profesor de los kilates de Mario Fabrizio Paredes.

El autor de esta nota, a regañadientes, también las ofició de narrador y fue el primero en hacerlo en Televisión en el año 1965, por Canal Dos, hoy Ecuavisa. Menos mal que esto tan solo duró un par de años, les aseguro que más se disfruta en la Tribuna que en una Cabina de Transmisión, no lo duden.

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