Opinión

Por las calles del recuerdo

ANTONIO AGUIRRE AVILES

Silvio Devoto

sidepaderby@hotmail.com

La familia Aguirre Avilés es sinónimo de turf en Ecuador, desde hace poco menos un siglo está identificada con nuestra hípica, desde sus mismas raíces con don JUAN XAVIER AGUIRRE ORAMAS, tronco de una respetable familia que activó de manera importante y permanente en los diversos hipódromos del país, desde el  primer Jockey Club con las tribunas de madera, reemplazadas luego del incendio en 1937 por dos bellísimos cuerpos de concreto puro, hasta el Coloso de Samborondón, Buijo, pasando por “El Prado” de Riobamba, “La Carolina” de Quito, el “Santa Cecilia” en Mapasingue, el “·Costa Azul” de Salinas y el “Carlos Aguirre Avilés” en la Vía a Salinas donde hoy sienta sus reales el Haras “Don Miguel”, hasta hace poco “J.R.& S.”.

En todos estos centros hípicos lucieron las divisas del “Chantilly”, “La Ramada”, “Bucanero”, “Patria”, “Tremebunda”, “Imperio”, “Ñauza”, “Adiós mi Plata” , “Kopa” y “Miguelón”, propiedad de los hermanos Carlos, Juan, Martín, Antonio, José, Xavier, Ernesto, Eduardo y Miguel Aguirre Avilés, los nueve hijos varones procreados por el matrimonio formado por don Juan X. Aguirre Oramas y doña María Avilés Elizalde.

Hace una semana se recordó la figura de José Ernesto, fallecido el año 1965, muy joven, con el clásico en milla y media que ganara Bucher, y este domingo evocamos la imagen de ANTONIO, el queridísimo Antuco que fue alma y vida de los cuatro últimos hipódromos.

Junto a Miguel Salem Dibo y Vicente Novillo Torres, al recordado Antuco conformó el bien llamado trío “Los Mosqueteros”, el primero como creativo y constructor, el segundo manejando el orden y las finanzas, y el tercero, el más conocedor de las cosas del turf, el trabajador que concretó su sueño para muchos irrealizable con un tesón y firmeza realmente ejemplar.

Antuco las conocía todas, la hípica peruana era para él un juego de  niños, y sacó el mayor provecho de sus amistades y conocimientos logrando a bajísimos precios y con su garantía personal que miles  de caballos, de Lima primero y de Chiclayo después corran en nuestros hipódromos. Sus contactos le permitieron  también importar caballos de Argentina, Chile, Colombia y Panamá.

Bastaría mencionar los nombres de Harvey, Capo di Monte, Abalharo, Osprey, Aladino, Haribal, Parcial, Prócer, Excelance y el sobresaliente Peter Flower para iluminar el rostro de los sobrevivientes de la vieja guardia que disfrutaron de las maravillosas exhibiciones de estos caballos escogidos por nuestro Personaje de Hoy en el desaparecido “San Felipe” de Lima, o el de los rendidores y muy baratos chiclayanos Pilo, Castor, Pilotín y Karim que escalaron en la Tabla de Handicap hasta actuar en la serie superior con enorme suceso, o traer al recuerdo a los bien llamados “caballos del pueblo” como Montenegro, Cocoseco, Negro Almeida y el rendidor Huerequeque. Solamente Antonio Aguirre Avilés, el hombre de las cosas “imposibles” podía lograr todo esto en beneficio de nuestra hípica.

Su férrea amistad con don Augusto Saá Cousín, destacado turfman y dueño del Haras “Las Cuadras” situado en las cercanías de Quito, hizo posible que cada año arribaran al hipódromo al menos una decena de bien criados productos que animaban las cartelera semanales de los hipódromos guayasenses.

Aún recuerdo a Antuco con pico y pala en mano abriendo zanjas en la pista del “Costa Azul”, anegada por las intensas y poco comunes lluvias en los días previos a la inauguración, enero de 1957,  lo tengo en la memoria ayudando, yo junto a él, a subir los caballos  al Buque en el muelle de Puerto Jelí  para traerlos a Guayaquil y una vez a bordo servirse dos platos de Seco de Gallina para “recuperar fuerzas”.

Fue el primer Martillador de Caballos e hizo escuela luciendo sus conocimientos y su poder de convencimiento para lograr el éxito en las Ventas.

 Me parece verlo en las oficinas de Socoín Ltda. haciendo el cuadro y llenando los formularios de la Gallina Ciega, de su creación, que se vendía de manera impresionante en todo el país.

De igual manera, contra viento y marea, organizó e impulsó la creación del Stud Book Ecuatoriano y prácticamente me OBLIGO a viajar a Panamá para concretar la afiliación de Ecuador al Caribe en 1981.

Tras su máscara de hombre duro, de gritos fuertes no exentos de alguna palabra de grueso calibre,  estaba un hombre sencillo,  bondadoso, capaz de sentarse en un zaguán del vecindario de las Oficinas del Bolódromo o del Hipódromo, para servirse un emparedado  o tomarse un café o una gaseosa con un empleado de corral, un profesional de la hípica o un simple aficionado, y luego meterse la mano al bolsillo para sacar unas monedas o unos billetes, según las circunstancias, para entregárselo al necesitado. Todo sin aspaviento alguno.

Salem, Aguirre y Novillo, S.A.N.,  como olvidarlos, conformaban el TRIO PERFECTO para manejar esta hípica tan especial, tan sui géneris, UNICA EN EL MUNDO, donde  solo la gran pasión de un grupo de propietarios, con Santiago Salem Kronfle a la cabeza, la mantiene vigente en un medio tan hostil que ni siquiera el Alcalde de Samborondón TIENE EL TIEMPO DISPONIBLE para asistir una vez al año, UN PAR DE HORAS, a espectar el Clásico en honor a su ciudad.

Este domingo nuestra hípica le rinde un Homenaje de aprecio y gratitud por su entrega total a la misma y serán sus hijos Antonio, Martha, María Delia y Oscar los que entregarán un Trofeo que tiene un significado muy especial para los dueños de caballos.

No les parece justo que recordemos con un sonoro y cálido aplauso al momento de los honores al querido Antuco, firme puntal del tridente que hizo posible la construcción de los cuatro últimos hipódromos y entregó lo mejor de sí a la causa de la hípica?

Me parece que SI,  todos nos levantaremos de nuestros asientes y festejaremos este hermoso y justo festejo, merecido lo tienes Antuco.

EL PREMIO “DR. JORGE AGUIRRE MEDINA”

Tiene un sabor agradable, un aroma de justicia, un perfume hípico, tiene ese “algo” que son merecedores las personas de bien, los hombres que se fijan metas rectas en la vida y que ponen por delante la honestidad de procedimientos  por sobre cualquier ventaja de tipo económico que vaya en contra de sus principios..

Jorge, para los amigos “roshasha”, de niño no podía pronunciar claramente el nombre de Rosasa, su yegua preferida, estuvo desde muy temprano en la hípica y los caballos fueron siempre su pasión, tanto que estudió Veterinaria y ello le permitió aportar de manera muy importante al turf ecuatoriano con el control de la ANEMIA INFECCIOSA que tanto daño había causado en nuestro activo caballar. Fue además gerente del hipódromo Costa Azul de Salinas.

A raíz de la enfermedad de su padre tomó a cargo el manejo del Stud Book Ecuatoriano  haciéndolo de manera prolija sin dar el menor  motivo para una crítica, fue Tesorero de la Asociación de Propietarios y Criadores de Caballos y de manera puntual, cada mes, había público el Balance de la Institución.

Autoridad firme y justa, controló en más de una oportunidad el Espectáculo como Comisario de Carreras y fue un Handicaper estudioso que supo aprovechar la caballada del momento para elaborar excelentes carteleras.

Mi recuerdo al amigo en ocasión de un homenaje muy merecido.

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