Opinión

Por las calles del recuerdo

JUAN XAVIER AGUIRRE ORAMAS: UNA HERENCIA EJEMPLAR

Silvio Devoto

sidepaderby@hotmail.com

Pocos como don Juan Xavier Aguirre Oramas contribuyeron tanto al buen desarrollo del turf  ecuatoriano y dejaron tan grata imagen en quienes tuvimos la fortuna de conocerlo y tratarlo. Inmerso en el mundo de la hípica desde muy joven sumó a su aporte el invalorable hecho de haber transmitido a sus trece hijos tan noble pasión dándose el caso único en el país y por ahí en el continente americano de que cinco generaciones activaran de manera importante en ella dejando un legado realmente ejemplar.

Querido y respetado en la comunidad, era saludado muy cortésmente en su diaria caminata al Banco de Crédito Hipotecario, del que era su Gerente General, lo mismo que al llegar de manera puntual a disfrutar los aprontes matutinos los fines de semana  y media hora antes del inicio de las carreras en los hipódromos de Guayaquil, Salinas y Riobamba.

Siempre bien trajeado, sencillo y buen conversador, este banquero de probidad absoluta, intachable en su comportamiento, inculcó en sus hijos el diario vivir de un buen hípico, sencillez en las victorias y grandeza en las derrotas, unidad en la familia hípica y un profundo respeto al aficionado.

Su primera aventura como propietario de caballos se dio junto a su querido amigo don Agustín Febres Cordero Tyler con el ejemplar Muñeco, luego los dos se hicieron a la mar solos, don Juan con el “Chantilly” y don Agustín con el “Maryland”, el último caballo que don Juan tuvo en el hipódromo Santa Cecilia fue un potrillo chileno de nombre RAVACHOL, ganador de varias carreras inclusive clásicos.

Su centenaria cuadra, CHANTILLY, data de la primera década del siglo anterior y la historia lo registra como dueño de caballos de enorme calidad que hicieron época en el antiguo Jockey Club como el enorme ARROL, de los grandes duelos con su hermano Alone,  el sobresaliente TOLE TOLE  que repitió los enfrentamientos  también fraternales con el gran Topaze y el pequeño gran campeón DON CALDERON, actor de épicos  encuentros con Paramount, Senador, Packard Clipper, Idéntico y el campeón Grand Gamin.

La blusa de los colores crema, celeste y rosa se destacó como la más ganadora junto a la  del stud  “Jardy”, de don Enrique Guzmán Aspiazu,  en la existencia del hermoso hipódromo de la calle Guaranda.

Esta cuadra continuaría vigente en el “Santa Cecilia” (1956-1979), “Costa Azul” (1957-1980), “Carlos Aguirre Avilés” (1982-1983) y “Buijo”, hoy “Miguel Salem Dibo”, desde 1980, con sus descendientes.

Su hijo Carlos se inició  con “La Ramada” que tuvo en Burilada, Oh La La sus mejores representantes, tomando años después la posta del “Chantilly” tras el fallecimiento de su hermano Pepe, ocurrido en 1965.

Carlos y Antonio ocupan en sitio de privilegio en el historial de nuestro turf, el primero destacó también como Criador con el Haras “Las Colinas” que tuvo en  el triple coronado Dictador su pieza más alta, y como titular de la Asociación de Propietarios y Criadores de Caballos F.S.C. del Ecuador en los mejores años de su dilatada existencia, haciendo posible la presencia de Leguisamo en el “Santa Cecilia”, en tanto el segundo fue propietario de las cuadras “Tremebunda”,  “Cocinera” y “Asfaltadores”, representados por grandes corredores de la talla de Enchante, Revistero, Carita Morena, Predator, Publicista, Pilotín, Dofana, Mike, Toro Sentado, Dimi Di Si, Fidalgo, Juan Pueblo, etc., junto a Miguel Salem Dibo y Vicente Novillo promovieron la construcción de los hipódromos “Santa Cecilia”, “Costa Azul”, “Carlos A. Aguirre Avilés” y “Buijo”.

Pepe había activado con el “Patria”, nombre del club de sus amores que llegó a presidir con éxito, teniendo en Sweety, Bijoú y la sobresaliente Discreta sus mejores Joyas y llevó los colores del Chantilly al hipódromo Monterrico de Lima. Juan mantuvo durante muchos años el “Bucanero” que tras hacer historia en los primeros años de “La Rinconada de Caracas” con Pasodoble, Mis Ecuador, Pan de Ambato y Rebeca II, cuando se trasladó a Guayaquil  tuvo grandes  campeones de la talla de Juan Gris, Papucho, Miss Turf, San Juan, Papo, Perugino, San Diego, Achiote y muchos más que lucieron triunfales la casaca blanco, azul y rojo que posteriormente heredara su hijo Diego adquiriendo a Not For Granted, Pituzo, Piccolino, Rebeca y Natania, entre otros.

Martín tuvo numerosos caballos en sociedad con sus hermanos y su señor padre, entre otros recuerdo a Puro de Uva y Chuchaque, Xavier fue dueño del “Imperio” cuya principal carta fue la rendidora Yuca y Priscila, los mellizos Eduardo y Ernesto, lucieron con el “Adiós mi Plata”, Abalharo y Collins, el primero, y con el “Ñauza”, Vasco Sierra y Don Ambrosio, el segundo.

El menor de los trece hermanos, Miguel, tuvo el stud “Piccolino” y fue socio de otras cuadras con su sobrino Antonio recordando entre sus mimados a Cantinero, Parpaleno, Vigor, Fakiraca, El 23 y la veloz Mona Lisa.

De la tercera generación de tan prestigiosa familia sumamos al antes mencionado Diego Aguirre Mc. Dermott los nombres de Antonio y Jorge Aguirre Medina (+). De Francisco Aguirre Millet (+), Vicente (+), José y Roberto Guevara Aguirre, este último  con su primo Antonio iniciaron el “Todo lo Sabe”, luego fundó el Haras “Rancho Brazza”, destacando con él su nieto Roberto Carlos Torres, su habitual compañero a las carreras.

He aquí el invalorable aporte de tan ameritada familia presente durante casi un siglo siguiendo  todos el sendero de corrección y profundo amor al turf que trazara un guayaquileño de los de antes, de los de hoy, de los de siempre, don JUAN XAVIER AGUIRRE ORAMAS.

UN EMOTIVO RECUERDO

Este domingo el Hipódromo Nacional Miguel Salem Dibo viste sus mejores galas honrando la memoria de JOSE ERNESTO AGUIRRE AVILES, el querido Pepe, con la carrera clásica de mayor recorrido del calendario Hípico Ecuatoriano, una milla y media a cargo de BELCEBU, BUCHER, TULIO y MAR NEGRO, un verdadero Póker de Ases digno de tan acreditado turfman

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