Opinión

Por la noche

Cecilia Scordo

Cecilia.scordo@gmail.com

@Ceciliascordo

Nos llega la invitación a un evento, un cocktail o a un casamiento y lo primero que pensamos es ¨ ¿qué me pongo?¨ por nuestra cabeza comienzan a pasar un sinfín de opciones que por supuesto ninguna de ellas está dentro de nuestro placard. Por algún motivo nos encanta estrenar un conjunto para estas noches, un conjunto que incluye desde el vestido hasta los pendientes.

Con tiempo salimos de compras, y recorremos cada uno de los locales que nos cruzamos, incluso aquellos que no son de nuestro estilo y a los que jamás entramos, pero aún sabiendo que no encontraremos nada acorde a nosotras queremos agotar todas las instancias.

Pero elegir un vestido de noche es más sencillo de lo que nosotras creemos. La clave está primero en saber a qué tipo de evento asistiremos; porque no es lo mismo ser la mejor amiga de la chica que se casa que acompañar a tu pareja a la fiesta de fin de año de la oficina; y para estar bien es fundamental estar acorde a la situación, no desentonar. Entonces la formalidad del evento determinará si lo adecuado es ir de largo o de corto, porque si no te asesoras puedes estar desubicada en cualquiera de los dos sentidos.

Los vestidos de fiesta no están hechos para que seas una súper mujer, híper sexy, lo importante es estar fina, elegante y sensual; la desnudez, los escotes pronunciados o lo extremadamente ajustado no va. Las transparencias son un buen recurso siempre y cuando no sean excesivas.

Respecto a las telas, las más acertadas son aquellas que tienen cuerpo, cierto peso ya que permiten ser manejadas pero también dan el volumen justo para darle aún más importancia al modelo.

En cuando a los colores, no hay que apostar a los fucsias, turquesas, amarillos o verdes manzanas, son colores muy arriesgados que si no se adaptan al modelo pueden ser fatales, poco finos y también resultan poco nobles con algunas telas.

Apostar a los colores nude, verdes secos, ocre, es lo ideal y por supuesto el maravilloso negro.
Si es fundamental y bajo ningún punto de vista se puede obviar. Llevar stiletos, sandalias, lo que prefieras pero siempre con tacos altos y finos, nada de plataformas inmensas o chatas, porque perderás toda la elegancia.

¿Complementos? Unos pendientes importantes si el vestido es sobrio aportan muchísimo. Y si el vestido ya lo dice todo, un simple pendiente de aplique en perla o brillo hará que estés lista. Por favor no te olvides del perfume, es un toque esencial.

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