Opinión

PLAGAS EN EL ARBOLADO GUAYAQUILEÑO.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

Aparte de las plagas delincuenciales que siguen en franco ascenso, un nuevo azote castiga a la Perla del Pacífico. Esta vez, varias especies de uno de nuestros patrimonios sobresalientes que embellecen y oxigenan a la ciudad como son las áreas verdes y sus centenarios árboles que están siendo destruidos por epidemias que están transmitiendo la actual peste al cantón vecino Samborondón.

La naturaleza es elocuente e inexorable y por lo general no falla cuando actúa. Meditando unos cuantos minutos me puse a pensar que después de haber tenido la ciudad una racha de casi treinta años de dominio Social Cristiano, con un acentuado deterioro los últimos dos años ¿será acaso que éste sería el momento preciso de un cambio político administrativo necesario en Guayaquil y en nuestros cantones vecinos?

Necesitamos de suma urgencia un buen baño con desinfección incluida, para darle mayor prestancia a instituciones provinciales y cantonales que están terminando de desprestigiar treinta años de un gobierno provincial que cada día pierde vigencia sin nuevo líder que aglutine nuevos simpatizantes.

Pasando de coles a nabos algo más grave está pasando en la Capital de la República, Luz de América, donde existen dos Alcaldes disputándose el cargo y una Vicealcaldesa que aspira atropellar por las tranqueras sin tener nada que hacer en el conflicto, mientras tanto, el cabildo sigue a la deriva.

Desconozco si fuese procedente para terminar con éste “municipalicidio” digno de la serie de Tres Patines, que se pueda nombrar un interventor que administre el Cabildo hasta culminar el periodo con la elección de un nuevo burgomaestre.