Opinión

pinturas Anypsa

La existencia de la fábrica de pinturas Anypsa fue producto de la tenacidad de Nemecio Torvisco, quien edificó junto a sus hermanos una compañía exitosa.

En la década de 1980 cuando Nemecio Torvisco comenzó vendiendo golosinas muy joven en la puerta del cine Riva Agüero, en El Agustino. A los catorce años empezó a trabajar en una carpintería y a ahorrar lo que ganaba. Uno de sus hermanos laboraba en una pequeña fábrica de pinturas y de pronto perdió el empleo. Poco después, este se inició en la venta de pinturas. Don Nemecio se unió a él en la tarea.

Un día se reunió con sus hermanos y acordaron comprar un motor eléctrico con los ahorros que tenían, para poner una fábrica de pinturas. El motor lo adquirieron en la calle Pachitea, en el centro de Lima, y luego fueron al jirón de La Unión para que les hicieran el logo de su empresa. Así nació Anypsa, una empresa que se consolidó pese a que sus inicios fueron difíciles.

Las operaciones y ventas de los hermanos Torvisco crecieron con los años y ahora tienen una moderna planta de pinturas de 45,000 metros cuadrados, en la que operan 280 trabajadores. También cuentan con una flota propia de 34 camiones de reparto. Ya habría planes de aumentar su producción y de exportar a Ecuador, Bolivia y Chile.

Por: La voz de los Emprendedores