Opinión

Pido la Palabra

Leonardo Escobar Bravo/ Guayaquil
Exdiputado Nacional & Provincial
Leonardoescobarb@hotmail.com

Pido la palabra porque tenemos desnutrición y escases en la tierra de la fertilidad. Pido la palabra como ciudadano, una vez más, porque los electos a hacerlo no lo hacen, una vez más.

Pido la palabra porque los legisladores ahora lo hacen por obligación laboral, no compromiso nacional. Los próceres de la patria son tartamudos, desde hace un tiempo y hasta el momento, siguen siendo menjunje de inválidos subastables, agrupados en listas y colores que igual no distinguen su falta de pensamiento, que no diferencian su uniforme inmoralidad e incapacidad. Ya no saben hablar, y lo poco que hablan lo balbucean mal, porque lo leen y no saben leer. No saben orar al pueblo, a Dios; no saben historia ni cifras ni realidades; son desconocidos de un pueblo al que no representan; no saben de dónde vienen y jamás entenderán a donde ir. Han olvidado la historia y el clamor nacional canta que de lo único que son versados es en un tema titulado “cuánto”.

Cómo llegamos a esto, cuándo se quebró nuestro espíritu democrático así, porqué permitimos que los caprichos de unos “cuántos” dicten la miseria y la discordia. O es que acaso no ven la raíz del problema en el hambre, en el claro descuido del corazón nacional que desemboca en el abandono de los sembríos, en migraciones que causan invasiones y desempleo, en miseria que tienta al crimen. Y lentamente nos vamos quedando sin alimentos. Hablan de diálogo, pero no dicen dónde y cómo. Demasiado ignorante sentencia a su pueblo de salvaje por rebelarse violentamente, la única forma que entienden y pueden, porque no los han educado. Hablen de diálogo cuando estén dispuestos a razonar, no a imponer.

Apelo a la reconsideración en la forma que dicen hacer política. Como dijo mi amigo, Francisco Swett, miembro del foro económico y quien enalteció al foro agropecuario: hablar con cifras es hablar con transparencia. Exijo que hablen con cifras; para que necesariamente se eduquen, y empiecen a entender los problemas del país.

Propongo que consulten con señores de la patria como Sixto Borrero, Boanerges Pereira y Esteban Quirola, hacendados y fundadores de bancos que bordean el centenar de vida y siguen trabajando, alejados de la decadencia pública. Que maestros de talla internacional, como lo son los Doctores en ciencias agropecuarias Ángel Llerena, Víctor Hugo Quimi y David Robles, sean consultados en la materia para que empecemos a dar comida, techo y empleo.

Qué orgullo sentí al ver los frutos de mi Ecuador tan cotizados en el extranjero, al conocer migrantes que salen adelante con ingenio, disciplina y esfuerzo. Esa gente y esos bienes triunfan en el mundo. A mi regreso veo conflicto, mucha división y poco encuentro. Por eso pido la palabra; no para quejarme, para esclarecer problemas y proponer soluciones. Dios ilumine a la gente de nuestro Ecuador, porque soluciones existen, muchas, es cuestión de decidir y actuar.