Internacional

Perú: qué significa para Pedro Castillo la caída de su segundo gobierno en 6 meses

Al poco de cumplirse seis meses de su llegada a la presidencia de Perú, Pedro Castillo anunció este lunes la formación del que será su tercer gobierno.

El mandatario comunicó su decisión en su cuenta de Twitter.

El anuncio presidencial se produce después de dos dimisiones de figuras claves en su ejecutivo en las últimas horas.

Primero fue el ministro del Interior, Avelino Guillén, que dimitió el viernes por discrepancias con el comandante general de la Policía, Javier Gallardo.

Esa fue la primera grieta en la última crisis en la inestable política peruana. Pero la puntilla al gobierno llegó con la renuncia el lunes de la primera ministra, Mirtha Vásquez.

A la espera de conocer a los integrantes del nuevo ejecutivo, se abre así un nuevo periodo de incertidumbre que pone las cosas aún más difíciles para Castillo, cada vez más cuestionado en las encuestas.

¿Por qué dimitieron Mirtha Vásquez y Avelino Guillén?

La nueva crisis de gobierno en Perú comenzó con las diferencias entre el máximo mando policial del país y el ministro del Interior, justo en el momento en que el auge de la delincuencia, que preocupa cada vez más a los peruanos, llevó a la declaración del estado de emergencia en las regiones de Lima y Callao.

Según declaró el ya exministro Guillén a varios medios peruanos, se dirigió a Castillo para que resolviera las diferencias de ambos respecto a los nombramientos en la cúpula policial y al ver que estas eran insalvables propuso el relevo del comandante Garrido.

Ante la falta de respuesta de Castillo, optó por presentar su renuncia, según él mismo dijo a los periodistas, con carácter revocable y para forzar al presidente a posicionarse.

La respuesta de Castillo llegó finalmente el sábado, cuando aceptó la renuncia de Guillén y relevó a Gallardo, una decisión aparentemente salomónica pero que supuso la eliminación de Guillén y en pocas horas llevó a que el gobierno saltara por los aires.

El lunes, la presidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez entregó su carta de renuncia, «ante la imposibilidad de lograr consensos en beneficio del país».

«Por desgracia, llegamos al punto de no haber podido lograr al menos avanzar en consensos sobre el liderazgo de un sector tan importante como el Interior, y tampoco sobre el respeto por las líneas institucionales del mismo, pongo en duda entonces la posibilidad de avanzar en otros cambios imprescindibles en otros ámbitos», lamenta Vásquez en su carta de renuncia.

Guillén también dijo haber actuado siempre en defensa de la «institucionalidad» en la policía.

Las dimisiones de Vásquez, segunda primera ministra de la era Castillo, y Guillén, su tercer ministro del Interior, han vuelto a poner de manifiesto el precario equilibrio entre las distintas fuerzas políticas peruanas y la división entre los distintos sectores que sostienen su gobierno en el fragmentado Congreso peruano.

Los antecedentes

El próximo será el tercer gobierno de Castillo. Los dos anteriores naufragaron en medio del escándalo.

Castillo designó como jefe de su primer gabinete a Guido Bellido, congresista del sector más radical de Perú Libre, el partido marxista por el que Castillo fue candidato a la presidencia.

Su nombramiento generó una gran polémica. Bellido está investigado por un presunto delito de apología del terrorismo y por su supuesta participación en la red de corrupción conocida como «los dinámicos del centro».

También ha sido objeto de críticas de los colectivos no heterosexuales por declaraciones públicas que han considerado «homofóbicas».

El anterior primer ministro terminó renunciando en octubre a instancias de Castillo, que nombró entonces a Vásquez. Se formó entonces un gobierno con figuras identificadas con la izquierda moderada.

¿Qué pasará ahora?

Las encuestas muestran una decepción creciente de los peruanos con el presidente y sus constantes cambios de rumbo.

Sus críticos le reprochan lo que consideran pasos erráticos al frente del país. Él alega que el gobierno «está en permanente evaluación» y en una reciente entrevista con la CNN dijo que en su gestión ha habido «un proceso de aprendizaje».

Su apuesta inicial por un gobierno de tinte más radical duró cuatro meses. El de perfil más moderado que nombró en octubre no ha terminado el primer mes de 2022.

El prematuro final del gobierno de Vásquez supone el final de la apuesta de dirigentes que, como ella misma, o el ministro de Economía, Pedro Francke, habían abogado por que las reformas sociales prometidas por Castillo no supusieran una deriva revolucionaria.

La pregunta clave ahora es qué hará Castillo. ¿Por quién se decantará ahora el presidente?

El ministro de Salud, Hernando Ceballos, que ha tenido un papel protagonista con la gestión de la vacunación contra la covid, es el que mencionan los medios peruanos en sus análisis.

Varios congresistas de distinto signo han llamado a que el nuevo primer ministro sea una figura independiente de prestigio.

Pero un vistazo al reparto de asientos en el Congreso peruano invita a pensar que Castillo podría volver a buscar el apoyo de Vladimir Cerrón, presidente del partido Perú Libre, y de los congresistas de este partido que le son fieles.

¿Por cuánto tiempo podrá mantenerse Castillo en el poder en medio de tanta inestabilidad? No se debe olvidar que ha sido el quinto presidente de Perú en los últimos cinco años.

El pasado viernes un editorial del diario La República, considerado el más influyente en el ámbito del centro-izquierda, describió como un «punto de quiebre» la crisis suscitada por la dimisión del ministro Guillén.

«Es el momento de decir basta», un criterio que podrían seguir las fuerzas de la izquierda moderada que hasta ahora han mantenido el apoyo a Castillo en el Congreso.

Su nuevo gobierno puede ser igual de precario que los dos anteriores.

A su favor juega que no se atisba en el Congreso una mayoría alternativa. Y los líderes opositores obtienen los mismos malos resultados que él en las encuestas. (BBC Mundo)