Opinión

¿Perdí la Asamblea Nacional ahora qué hago? (Manual del perdedor)

Hernán Porras Molina

Lapatilla.com

@hernanporrasm
Asesor Mediático

gerente@venmedios.com

Existen 99 razones para estar contentos, aunque dicen que son más los diputados es un capítulo que está por verse, 113, 113 gritan desde las tarimas. Tener mayoría en la Asamblea Nacional es un hecho público y notorio que convierte a la oposición Venezolana en una mayoría, simple, calificada o absoluta, pero mayoría al final del día.

Lo único que me preocupa, y que no está en ningún manual del perdedor (que dentro de la oposición conocemos muy bien desde hace 16 años) es cómo reaccionar ante la siguiente situación:

Estaba desayunando con unos amigos chavistas y conversando un poco (sí algo atípico, tengo amigos chavistas lo confieso) y de repente me lanzan esta perla desde lo más profundo del manual del perdedor chavista que ahora está en ejecución: “Viste Hernán, que siempre habíamos ganado, ayer en realidad perdimos, pero llevamos 16 años ganando”.

Inmediatamente como quien retrocede una película me vinieron imágenes rápidas de la baranda del CNE, el caminaíto de Tibisay, los chistes por Twitter, las cadenas inexplicables, los memes y comentarios sobre las derrotas del pasado y los nuevos tuits y fotos y videos celebrando la victoria; las tarimas desmontadas, los comandos de campaña perdedores desolados (porque vamos a estar claro, las derrotas no tienen amigos), el carómetro de lado y lado… todo eso me vino en un segundo a la mente y me quedé perplejo, sin habla, sin retórica, sin palabras… ante tal verdad aplastante. Me pregunté ¿Pero de verdad siempre perdimos?

Maduro definitivamente se echó un baño de democracia al entregarle a la oposición en bandeja de plata toda la Asamblea Nacional. Por su parte, el recién electo presidente de Argentina, Mauricio Macri señaló a los medios que ya no iba a solicitar la cláusula democrática al Mercosur y así iban los presidentes amigos y no tan amigos del régimen pasándole la mano por la espalda a Maduro para que no se sintiera tan mal de la derrota aplastante, realmente aplastante y no “pírrica”, como decía el hoy difunto Comandante Chávez, que consiguió la oposición venezolana en las elecciones del 6 de diciembre de 2015.

Pero detengamos la película aquí. Maduro es definitivamente un mago. Maduro le hizo a la oposición la mejor campaña de todo los tiempos. Maduro terminó de dañar el aparato productivo venezolano, terminó de desaparecer los alimentos y cualquier bien de primera necesidad que exista, desapareció los dólares y apareció la escasez. Creó un nuevo odio, no un odio al escualidismo, ni al chavismo. Creó un odio al bachaqueo, un odio a las colas, un odio al ganar dinero y que no alcance, un odio a la mala economía, un odio a la inseguridad, un odio a la pobreza. Ser rico puede ser para muchos chavistas malo, muy malo, pero ser pobre es mucho más jodido y ser pobre, trabajar bastante y no poder comprar nada porque no hay, es mucho más que jodido.

Cuando la economía está bien, la gente deja que le hagan lo que quiera a la política y hasta deja que un mago hable todo el día, haga cadenas y haga sus trucos y hable de ideologías, pensamiento, utopías (recuerdan al Comandante). Pero cuando la economía está mal, no hay política ni pensamiento ni ideología que la sustente. Lo que le ocurrió al jefe de campaña de la oposición, Nicolás Maduro, es que dejó que el Estado sea comandado por unos seres inescrupulosos, raspadores de olla y hasta supuestos narcotraficantes buscados. Maduro no tomó ninguna decisión económica real y de peso y es por eso que ahora sucumbe a la derrota. Ahora bien ¿qué dice el manual del perdedor? ¿Por qué Maduro aceptó los resultados? ¿Por qué ese baño de democracia repentina?

Un escenario posible es que Maduro se planteó realmente una rectificación y el Presidente Maduro necesitaba una gran excusa para salir de todos los inescrupulosos que dicen ser sus amigos, “Caída y mesa limpia”, puede ser. Ahora con esta Asamblea tendrá el gran organismo contralor que puede convertir a Maduro en el mago demócrata que ahora no se dejará controlar por los bichos traidores, sino que se dejará controlar por la gente que quiere trabajar por un país mejor, por la oposición venezolana.

Cada lado debe amarrar a sus locos y pensar siempre en lo que es mejor para Venezuela. La oposición no debería caer en la trampa de desconocer que hay 44 diputados que fueron elegidos con votos tan legítimos como los que hoy los colocan a ellos en una posición de liderazgo. Que definitivamente ganaron no porque lo hayan hecho bien, sino que porque el contrincante lo hizo muy mal. Ahora la oposición tiene la oportunidad de construir leyes y reacomodar el Estado Venezolano y debe hacerlo bien, porque si no, le pasarán factura. Hay que gobernar para todos. Ya basta de divisiones, somos un país de hermanos, aprovechemos la fiesta para dejar el odio de lado y reencontrarnos. Así, en vez de pensar en destruirnos, vamos a luchar por la construcción de un bien mejor, un bien superior: VENEZUELA. ¡QUE VIVA VENEZUELA!

 

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