Opinión

¡Pequeños negocios, grandes emprendedores!

Macerados, decoración ecológica y hasta un juego de mesa con dados de pallares para revalorar la cultura Lambayaque, conoce los proyectos de la feria “Emprendedor Lambayecano” de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT).

Nunca es tarde para empezar. Ya sea de chico o grande, las oportunidades de negocio siempre están a la vista de un emprendedor con capacidad de alcanzarlas. Este es el caso de cada uno de los pequeños empresarios que se dieron cita a la primera feria “Emprendedor Lambayecano”, evento organizado por los microempresarios asesorados por el Centro de Desarrollo Empresarial (CDE) en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT).

Muchos siendo estudiantes de los últimos años y otros recién egresados, vieron en el Centro de Desarrollo Empresarial una oportunidad para hacer crecer sus pequeños negocios, como el caso de Katty Alburqueque Figueroa, dueña de ‘Macerados Golden Fruit de los Inkas’. “Este negocio se inició por la necesidad de que algunos restaurantes muestren productos de manera artesanal”, explica.

“Queremos generar una cultura de personas que se acostumbre a acompañar sus comidas con macerados. Enseñarle a la gente a tomar un pisco para celebrar, pero también como un trago para complementar su comida”, señala Alburqueque, quien tiene una línea de productos basado en macerados de fresa, cereza, maracuyá, aguaymanto, uva, pasas, entre otros.

Similar caso es el de Reyder Ramírez (28), quien desde hace un año trabaja en su negocio “Quillazú” haciendo del bambú de la suerte su fuerte en arreglos para compromisos. “La idea es que la decoración sea algo ecológico, algo moderno. Los detalles normalmente duran poco tiempo, pero estos arreglos pueden durar meses, incluso años”, señala el pequeño empresario.

“Desde chico a mí me gustaban las plantas y tenía bastantes. Un día hice arreglos para poner en mi casa y llegaron familiares y me pidieron que se los venda. Desde allí surgió toda la idea de negocio”, señala el estudiante del último año de Administración.

Por su parte, Carlos Matienzo (24), egresado de la Escuela de Ingeniería Industrial de la USAT, expuso su proyecto ‘Muchik’, un juego de mesa basado en el monopolio que busca difundir la cultura Lambayeque en forma de entretenimiento.

“Este juego es una unión de ludo, monopolio y escaleras y serpientes. Hay bastante estrategia en este juego. Se trata de alcanzar a tus enemigos para lograr habilidades nuevas como la gorra del corredor o las armas del guerrero”, señala el creador de ‘Muchik’.

A largo plazo, Matienzo piensa cubrir toda la ruta moche en Lima, Trujillo y Chiclayo. Además de incursionar pronto en Cuzco. “Tenemos distintas versiones del mismo juego, desde una pequeña que utiliza el juego de dados de pallares, haciendo alusión a la antigua cultura moche; hasta una grande con fichas de cobre repujadas a mano por artesanos lambayecanos”.

Asimismo, Brenda Deville y María Elena Zambrano, estudiantes del último ciclo de la Escuela Administración de Empresas, han incursionado en el negocio de la bisutería con joyas de acero quirúrgico, inoxidable e hipo alergénico con “Suria, joyas y accesorios”.

“Tenemos una línea de productos que van desde aretes, collares, pulseras y anillos hasta conjuntos, puñeras, cadenas y accesorios al gusto del cliente”, señala Deville.

Tanto Brenda como María Elena confeccionan cada uno de los accesorios. Ellas ponen el color y el tipo de blonda que los usuarios desean. A ellas siempre les gustaron las manualidades y fueron poco a poco aprendiendo empíricamente a confeccionar sus propias joyas.

“A largo plazo queremos dar oportunidades de negocio a otras mujeres, madres solteras que en sus ratos libres pueden tener un negocio. Incluso queremos hacer catálogos, una red de mercadeo con nuestros propios productos”, manifiesta Zambrano.

Lo mismo sucede con Alexander Iñoñán (28), quien vio en los productos apícolas una oportunidad de negocio. Desde Íllimo, la capital de la miel de abeja, Alexander ofrece una variedad de productos base del codiciado producto.

“Tenemos productos como el polen, propoleo, polimiel (polen, miel de abeja y maca) y variedades de algarrobina y miel de abeja”, señala Iñoñán, quien también comenta los diversos beneficios para la salud que ofrecen estos productos como son la reducción del colesterol, reducción de los hemorroides y el mejoramiento de las enfermedades respiratorias.

Y como el emprendimiento no es patrimonio exclusivo de los jóvenes, Betty Zapata Gonzales (52) también muestra sus productos hechos de algodón nativo, propiedad de la Asociación de Artesanos ‘Manos con talento’, un grupo de doce mujeres creativas provenientes del caserío Pomac III del distrito de Pítipo.

“Empezamos en este negocio hace cinco años. Fuimos capacitadas por el Fondo Ítalo Peruano y Cáritas Perú. Desde entonces, venimos haciendo prendas para bebés, vestidos, gorros, vinchas, bolsas, monederos y billeteras, todos hechos en crochet a base de algodón nativo”, indica Zapata.

A largo plazo, Zapata espera que lo productos de su asociación no solo se vendan en el norte del país, sino en todo el Perú y por qué no, en el extranjero.

Finalmente, la egresada de la Escuela de Administración, Luisa Cabrera Garnique, presenta su negocio ‘Yoguraki’, un conjunto de yogures probióticos, sin conservantes y bajo nivel de azúcar.

“Mi producto se diferencia de los demás porque no tiene conservantes ni tampoco colorantes. Además, es seminatural y descremado”, indica Cabrera, quien muestra sus presentaciones de camote, coco y piña; camote, naranja y piña; pera y canela; arándano, fresa y kiwi.

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