Opinión

Pazo de Vilane: el negocio millonario de los huevos camperos

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Durante generaciones los científicos han tratado de descifrar esta pregunta, pero Nuria Valera-Portas, gerente de Pazo de Vilane, ha resuelto el enigma con soltura: “La gallina, ya que no fabricamos huevos, cuidamos gallinas”.

A través de la crianza de gallinas en libertad y la posterior venta de huevos camperos, esta empresa gallega consiguió en 2017 facturar 5 millones de euros. Pero, ¿qué tienen de especial sus huevos camperos para que se vendan tanto? No te imagines que las gallinas están en un spa con todos los cuidados estéticos, no, en Pazo de Vilane las gallinas campan a sus anchas por los pazos gallegos.

“Nuestras gallinas son de verdad y están realmente en libertad. Ellas pueden desarrollar todos sus instintos, por lo que carecen de estrés”, detalla Valera-Portas, quien agrega: “Las gallinas están alimentadas con una mezcla de cereales de altísima calidad, además incorporamos a su alimentación el pastoreo en unas fincas siempre verdes que proporciona Galicia”.

Países como Reino Unido, Alemania u Holanda cuentan con más gallinas libres que enjauladas, una tendencia que también está empezando a proliferar en España, donde cada vez más cadenas de distribución se animan a comercializar huevos que provienen de “gallinas felices” en libertad, como se las empieza a apodar.

Pazo de Vilane vende sus huevos en supermercados del El Corte Inglés, Hipercor, Supercor y Alcampo. “Estos grandes almacenes fueron los primeros que se dieron cuenta de que el futuro de la avicultura iba encaminado a la venta de huevos en libertad”, detalla la regente. En 2016 la producción de huevos camperos suponía casi el 8% del total, mientras que el año anterior el porcentaje era del 4%, es decir, se ha duplicado la producción con respecto a ese año, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El modelo de negocio de la firma no solo reside en la venta de estos huevos camperos, sino que también dispone de otras líneas de actuación como la elaboración de mermelada artesana. “Con el estiércol de las gallinas decidimos hacer un proyecto piloto de plantación de frutos del bosque, inédito en Galicia, y de ahí surgió la idea de las mermeladas artesanales con el mayor porcentaje de fruta del mercado, un 85%”, destaca Valera-Portas. La empresa ha vendido alrededor de 50.000 tarros desde el lanzamiento del proyecto.

El campo como seña de identidad

El ecosistema gallego proporciona a la marca una ventaja competitiva difícil de igualar para las demás compañías del sector, a no ser que se ubiquen en la región. “Galicia es una zona especialmente protegida, ya que las migraciones de las aves que pueden portar virus no llegan al noroeste peninsular.”, explica Valera-Portas.

La última crisis aviar en España se produjo en el año 2006 y supuso una ligera caída en las ventas de toda la industria. “Desde ese año no ha habido ningún brote aviar que haya supuesto un verdadero problema para nuestra actividad. Aun así, contamos con un protocolo de actuación ante estas situaciones”, añade.

El primero en observar el potencial del campo fue Juan Valera-Portas, fundador de la empresa en la década de los noventa. “Él fue el inspirador, decidió volver al medio rural cuando nadie apostaba por invertir en este tipo de negocio y fue contra corriente”, destaca Nuria Valera-Portas, su progenitora, y añade: Mi padre siempre tuvo una visión del campo gallego muy innovadora y esto fue lo que hizo que Pazo de Vilane sea pionero en introducir la cría en libertad y el marketing en este tipo de producto”.

La revolución del packaging

¿Y si utilizamos una caja de cartón para presentar nuestros huevos? El resultado ha sido un éxito. El cartón siempre se ha utilizado para embalar productos de forma muy simplista, pero la empresa ha reformulado este concepto, rompiendo las ideas preconcebida. La marca utiliza el packaging como forma de comunicar sus valores y principios. “Nuestra caja de cartón se ha convertido en un símbolo para la marca. El envoltorio nos diferencia y nos identifica porque rompimos la imagen lineal del huevo, que pasó de ser de un lineal homogéneo y aburrido a tener unos huevos dentro de una cajita de regalo que sorprendían al consumidor”, explica.

Por: www.emprendedores.es