Ciencia Opinión

Paul Mason: “Las grandes tecnológicas creen que la sociedad existe al margen de ellas”

Paul Mason decidió hace dos años hacerse autónomo, tras doce años trabajando como editor de economía en un programa de actualidad de la BBC y un período más breve en Channel 4. “En Reino Unido los periodistas que trabajamos para medios de servicio público no podemos participar en el debate político. En España os iría mejor con una norma como esta”, afirma el periodista, ahora miembro del partido laborista. De visita a Barcelona como ponente en el simposio Decode defiende nacionalizar algunos de los servicios de las grandes empresas tecnológicas. En una entrevista con EL PAÍS, propone “quitarles parte de la infraestructura y darles la opción de ofrecer modelos de negocio sobre una base”. “Si puedo cambiar de banco en 24 horas, ¿por qué no puedo elegir entre Facebook A y Facebook B?”, se pregunta.

Uno de los Facebook podría ser de pago y sin publicidad, otro gratuito con anuncios. Uno te podría garantizar que solo toma 10 datos sobre ti y saber exactamente cuáles son: “¿Tengo ahora alguna forma de saber si mi móvil está diciendo a Facebook cuál es la longitud de mis pasos?”, se pregunta Mason. Estos servicios, que se conectarían a una misma red para que la gente pudiera interactuar, de forma similar a como ocurre con los bancos, también podrían tener cláusulas como una que garantizara que “mis datos no se usarán para que el Estado ruso o Donald Trump manipulen la política”.

“Las grandes tecnológicas parece que creen que la sociedad existe al margen de ellas”, asegura Mason, que ve a Twitter como “la mayor herramienta antisemita” del mundo, tema que él, también director de cine, abordó en su primera película, el corto Astoria (2016). Por este motivo, considera crucial “fragmentar los monopolios tecnológicos hasta que se comporten, o si no se comportan”. Su próximo libro, que se publicará en 2019, toma el nombre de un fragmento de una cita de Lev TrotskiClear Bright Future (Futuro claro y brillante, en inglés). En él, imagina cómo cambiará la sociedad cuando la inteligencia artificial irrumpa con fuerza.

La tecnología no debe dominar las personas a través de un “control algorítimico” de unas apps que influyen en sus decisiones y “dan forma a su comportamiento”. En su nuevo trabajo, Mason defiende el “humanismo radical”, donde el ser humano tiene que estar en el centro de “un uso prudente de la tecnología” al servicio de la “justicia social”. “La inteligencia artificial aún no es mejor que la humana”, defiende el periodista. No obstante, asegura que llegará el momento en el que las máquinas “respondan a preguntas que los humanos no podamos entender”. “Si no las creamos siguiendo un código moral, la primera cosa que harán es hacer daño a la gente”, añade. Centrado en el futuro ya en su anterior trabajo, donde exploró el postcapitalismo, Mason reivindica que es vital la omnipresencia de los valores.

EP