Opinión

PASCUA Y CORRUPCIÓN

Ab. Luis Hidalgo Vernaza/Guayaquil

 

Concluyen los días de la Semana Mayor con la conmemoración de la resurrección del Señor.  Día de pascua para los católicos. La mayor celebración del catolicismo luego de la Natividad.

Una Pascua sujeta a restricciones por la violencia y el temor que rodea a las personas en el país; el toque de queda resultante del Estado de Excepción, limita en sus horarios la festividad.

A pesar de lo indicado, se respira cierta tranquilidad.  Es porque el circo no está en funcionamiento y los payasos y payasas están de vagancia.  Los mayores sobresaltos no se lo podemos atribuir sólo a los de la carpa; las revelaciones de los casos, como Metástasis, Purga, Encuentro, y los chats y videos producto de la corrupción, también han contribuido a la tensa calma.

Las declaraciones de los implicados en los casos indicados con anterioridad, y en especial los de Mayra y compañía, ha pasado hacer los comentarios de la Semana Santa que termina.

No deja de llamar la atención la perfección con que se aplica el refrán:  Dios los crea y el diablo los junta. Es que los casos tienen eslabones que terminan haciendo de todos ellos una sola cadena.

Los diálogos que se descubrieron en los chats han sido corroborados por los comprometidos en los delitos investigados.

La inseguridad que experimenta el país no es sólo producto del tráfico de drogas. Tampoco lo es por la disputa de territorios por parte de los carteles. Ni por las aprehensiones de los estupefacientes que se vienen haciendo por parte de las FFAA.  Es que los diferentes estamentos del Estado están infiltrados por criminales de cuello blanco que ordenan los aniquilamientos, y por aquellos que están en cargos públicos de diferentes instituciones.  Esa es la explicación de ciertos asesinatos.

El asesinato de Villavicencio y el descubrir la vinculación con personajes de partidos políticos dejan al descubierto hasta donde son capaces esa casta de gente que está en el Legislativo y en los poderes del Estado.   El país vale tres atados, predominan los intereses particulares, lo que se está evidenciando, en las asombrosas, exposiciones del día jueves pasado.

El 9 de abril se reintegran de la vagancia quienes conforman el Legislativo y el Judicial. ¿Pero a qué? No a trabajar por el bienestar de los ecuatorianos, sino a retomar el protagonismo que dan las fiscalizaciones que se programan por quítame estas pajas, cuya finalidad es obstruir la labor del Ejecutivo.

Por otra parte, desde el Judicial la corrupción es lo predominante.  La justicia está a la orden del mejor postor. Como ejemplo basta un botón: La inmundicia que vemos en el caso del Banco del Pacífico.

Que esta Pascua que hoy celebramos, marque una disminución paulatina de la violencia y la corrupción.  El país merece mejores días.