Opinión

¿Qué pasa con la A.T.M.?

Antonio Aguirre

antonioxaguirre@gmail.com

En sus orígenes la C.T.G. fue una institución representativa y querida de la ciudad, sus directivos, oficiales y tropa eran premiados con sendos obsequios para las fiestas, en especial para fin de año.

Siendo entidad autónoma se manejó en forma excelente hasta que la política metió sus manos y todo cambio, convirtiéndola en botín de piratas, salvo unos pocos directivos que se ganaron el respeto de la ciudadanía por su honorabilidad y magnífico desempeño.

Con la creación de la nueva institución Municipal se esperaba que la situación mejore, pero después de un comienzo aceptable con nueva tecnología, servicios eficientes y fuertes multas la han convertido en una máquina de producción.

Su personal operativo se está volviendo a convertir en lo que era antes que sea Municipal, se conoce que han hecho varias depuraciones en su personal, pero las malas costumbres son difíciles de erradicar, las cabezas visibles principales ya están desgastadas y con frecuencias son motivos de comentarios desfavorables.

Las instituciones tienen que renovarse o correr el riesgo que un exceso de protagonismo afecte la buena imagen de cualquier institución.

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